Los hogares españoles destinan de media el 16,2% de sus ingresos al ahorro pese al ajuste del consumo
Los ciudadanos españoles reservan actualmente una media del 16,2% de sus ingresos mensuales al ahorro, lo que supone un incremento respecto al 14,6% registrado en 2025, aunque la cifra permanece por debajo del 17,8% alcanzado en 2024. Según los datos del IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad elaborado por la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), este porcentaje equivale a una reserva media de 300 euros mensuales, tomando como referencia el salario neto estimado a partir de las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El informe destaca que el ahorro se mantiene como un hábito consolidado en la estructura financiera de las familias, con un 84,2% de los ciudadanos que afirma ahorrar de forma habitual. Sin embargo, el estudio subraya una paradoja en el comportamiento económico de los hogares: el aumento de la tasa de ahorro no responde a una mejora proporcional de la capacidad adquisitiva, sino a una estrategia de renuncias en diversas partidas de gasto para sostener el presupuesto familiar.
Recortes en el consumo básico y energía
La presión inflacionista ha obligado al 78,6% de los hogares a reducir o renunciar a determinados gastos durante el último año. Si bien el ocio (46%) y los viajes (39%) son las primeras áreas afectadas, los ajustes han alcanzado necesidades básicas. Un 34% de los encuestados asegura haber recortado en alimentación, mientras que la eficiencia energética del hogar también se ha visto comprometida por motivos económicos.
En este sentido, el 29% de los españoles ha reducido el uso de la calefacción y el 24% el del aire acondicionado. Además, un 21% de los ciudadanos reconoce no poder mantener una temperatura confortable en su vivienda por restricciones presupuestarias. En la escala de preocupaciones cotidianas, la cesta de la compra lidera el índice con 6,9 puntos sobre 10, seguida de la factura eléctrica (6,4) y el suministro de agua (5,2).
Disparidades regionales y relevo generacional
La capacidad de ahorro muestra una notable fragmentación territorial en el Estado. Castilla y León se sitúa a la cabeza con una tasa del 20,6%, seguida de la Comunidad Valenciana (20%), Baleares y La Rioja (ambas con un 19,5%). En el extremo opuesto, Canarias presenta el índice más bajo con un 10,8%, lo que supone una brecha de casi diez puntos porcentuales respecto a la autonomía líder. Cataluña (12,1%), Andalucía (15,3%) y Madrid (15,8%) también se posicionan por debajo de la media nacional.
Por tramos de edad, el estudio revela que la capacidad de ahorro disminuye progresivamente a partir de los 35 años. Los expertos vinculan este fenómeno al incremento de las cargas familiares y los compromisos financieros recurrentes. Mientras que los jóvenes de 25 a 34 años consiguen ahorrar un 22% de sus ingresos, la cifra cae al 12,6% en el segmento de ciudadanos de entre 55 y 65 años.
El acceso a la vivienda como factor de tensión
El pago de la vivienda representa una de las mayores dificultades para la estabilidad financiera de los hogares. Un 29% de los encuestados define el cumplimiento de sus obligaciones residenciales como complicado o muy complicado. Esta percepción es especialmente aguda entre los jóvenes de 25 a 34 años, donde el 51% manifiesta dificultades para afrontar estos pagos, a pesar de ser el colectivo con mayor tasa de ahorro porcentual.
Finalmente, el régimen de tenencia influye determinantemente en la percepción de solvencia. El 64% de los propietarios considera que el pago de su vivienda es cómodo o asumible, una cifra que contrasta con el 36% de quienes no poseen una propiedad, reflejando una mayor tensión presupuestaria entre la población no propietaria ante el actual contexto económico.


