Las exreligiosas de Belorado inician una campaña pública ante la petición de 12 años de prisión
Las siete exmonjas del monasterio de Belorado han puesto en marcha la campaña de movilización social «#Noalacárcelparalasmonjas» tras hacerse pública la solicitud de doce años de prisión para cada una de ellas. Esta petición de pena, formulada tanto por la Fiscalía como por la acusación particular, se produce en el marco del conflicto jurídico y eclesiástico que mantienen las antiguas religiosas cismáticas.
A través de un comunicado oficial, las exreligiosas han manifestado que se encuentran en su momento más crítico tras décadas dedicadas a la vida contemplativa. La iniciativa incluye una recogida de firmas en la plataforma digital Change.org que permanecerá abierta durante los próximos seis meses, con el objetivo de recabar el apoyo de la ciudadanía y visibilizar su rechazo a lo que consideran una medida penal extrema para un conflicto de origen conventual.
Las exmiembros de la comunidad han subrayado que su intención no es situarse por encima de la legalidad vigente ni solicitar privilegios especiales. Según el texto difundido, su reclamación se centra en los principios de justicia, proporcionalidad y respeto a la dignidad humana. Argumentan que el paso de la clausura religiosa a un centro penitenciario resultaría una acción «injusta y desproporcionada» dada su trayectoria de servicio y renuncia personal.
En el documento, las exmonjas apelan a una «justicia verdaderamente humana» y solicitan que se escuche su versión de los hechos antes de emitir un juicio definitivo. Recuerdan asimismo el precedente del año anterior, cuando la movilización «Salvemos a las monjas de Belorado» logró reunir 2.464 firmas ante un posible desahucio, abogando entonces por soluciones basadas en el diálogo institucional y el respeto mutuo.
Finalmente, el comunicado destaca que la posibilidad de que personas dedicadas históricamente a la oración terminen en prisión supone una imagen que debe interpelar a la sociedad contemporánea. La defensa de las exreligiosas sostiene que una sociedad fuerte debe mostrar capacidad de escucha incluso en los procesos de mayor complejidad jurídica, insistiendo en que el castigo penal solicitado no guarda relación con la naturaleza de los hechos que se juzgan.


