La flota estatal de hidroaviones opera bajo mínimos ante el retraso de las nuevas unidades y el fracaso de la modernización
La campaña de lucha contra incendios forestales en España afronta una situación de vulnerabilidad operativa debido al estado crítico de la flota del 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio. Actualmente, solo entre seis y siete de los 14 aviones anfibios que integran la dotación estatal se encuentran disponibles para intervenir, debido a una acumulación de averías, tareas de mantenimiento y falta de repuestos. Esta operatividad reducida coincide con el retraso en la llegada de los nuevos modelos DHC-515, prevista para el último trimestre de 2028, y la cancelación de un programa de modernización financiado con fondos europeos.
A pesar de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado mes de mayo el despliegue de 15 aviones anfibios para la presente campaña, la realidad técnica de las aeronaves ha condicionado estas previsiones. La flota actual está compuesta por diez unidades del modelo CL-215T y cuatro del CL-415. La antigüedad de estos aparatos, algunos de los cuales prestan servicio desde la década de 1970, ha incrementado la frecuencia de las revisiones técnicas, dejando fuera de servicio a prácticamente la mitad de las unidades en el periodo de máximo riesgo de incendios.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) se ha visto obligado a cancelar definitivamente el programa de modernización de 11 unidades del modelo CL-215T. Este proyecto, presupuestado en 24,5 millones de euros y financiado a través de los fondos Next Generation EU, pretendía prolongar la vida útil de los aparatos. Sin embargo, la licitación colapsó el pasado 17 de julio al constatarse que la adjudicataria no disponía de los derechos de propiedad intelectual ni del aval técnico del fabricante original, De Havilland Canada, imposibilitando la certificación legal de las aeronaves y provocando la pérdida de la financiación comunitaria al superarse los plazos establecidos.
Como solución a largo plazo, el Consejo de Ministros autorizó en julio de 2024 un contrato de 375 millones de euros para la adquisición de siete nuevos hidroaviones DHC-515. De estas unidades, cinco serán financiadas por el Gobierno de España y dos por el Mecanismo Europeo de Protección Civil (rescEU). No obstante, los plazos de producción del fabricante canadiense sitúan la entrega de los primeros ejemplares en un horizonte de cuatro años, lo que obliga al Ejército del Aire a mantener la operatividad con los recursos veteranos existentes hasta finales de la presente década.
Asimismo, persiste la incertidumbre sobre la implementación de los kits de extinción para los aviones de transporte A400M de Airbus. Aunque este sistema permitiría realizar descargas de 20.000 litros de agua —triplicando la capacidad de los modelos actuales—, el Ejecutivo no ha detallado todavía el calendario de entrega ni el número de unidades que se integrarán finalmente en el dispositivo contra incendios. Esta falta de concreción técnica se suma a la complejidad logística de gestionar una flota cuya unidad más moderna entró en servicio hace ya 13 años.
El 43 Grupo del Ejército del Aire continúa desempeñando sus labores de extinción con los recursos disponibles, habiendo completado recientemente misiones en diversas zonas del territorio nacional. No obstante, la dirección estratégica de la campaña forestal queda ahora supeditada a la capacidad de los talleres de mantenimiento para recuperar la disponibilidad de las aeronaves en parada técnica, en un escenario donde la renovación estructural de la flota se perfila como un proceso de larga duración.


