Feijóo y Sánchez confrontan sus modelos de igualdad en un cruce de críticas institucionales
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, han protagonizado este jueves un intenso intercambio de declaraciones en torno a las políticas de igualdad y la integridad de sus respectivas gestiones. El debate, centrado en la idoneidad del Ministerio de Igualdad y el concepto de feminismo, se ha saldado con acusaciones mutuas sobre el uso de recursos públicos y el alcance de las medidas legislativas en favor de la mujer.
El presidente del Partido Popular ha instado al jefe del Ejecutivo a evitar «lecciones de feminismo» tras una serie de reproches vinculados al comportamiento ético de su administración. A través de un mensaje en la red social X, Núñez Feijóo ha enumerado supuestos episodios de uso irregular de fondos públicos relacionados con la prostitución, además de referirse a presuntos casos de acoso en el entorno de la Moncloa y celebraciones privadas durante las restricciones de la pandemia. Esta reacción se produce como respuesta directa a una publicación previa del presidente Sánchez.
Por su parte, Pedro Sánchez había cuestionado previamente la sensibilidad feminista del candidato popular, señalando su intención de suprimir el Ministerio de Igualdad si llega al Gobierno. Sánchez argumentó que defender los derechos de las mujeres implica mantener estructuras institucionales específicas y proteger el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. El jefe del Ejecutivo subrayó que la crianza en un entorno mayoritariamente femenino no garantiza, por sí misma, un compromiso con el feminismo político.
El origen de la controversia se sitúa en una entrevista radiofónica reciente, en la que Núñez Feijóo anunció que, bajo su posible mandato, las competencias de Igualdad se integrarían en otros departamentos ministeriales para optimizar la estructura del Estado. El líder del PP se definió a sí mismo como feminista basándose en su trayectoria personal y familiar, una afirmación que ha servido de base para la crítica del Partido Socialista.
En el marco de esta confrontación, otras figuras del Partido Popular han reforzado la postura de su líder. La portavoz de campaña, Ester Muñoz, ha calificado de «estafa» el feminismo propugnado por el Gobierno, citando las consecuencias de leyes que, a su juicio, han dejado desprotegidas a las víctimas de violencia de género. Muñoz también ha recordado las acusaciones sobre contrataciones con dinero público vinculadas a redes de prostitución en la red de Paradores, elevando el tono de la crítica hacia la gestión de los recursos públicos.
Este intercambio dialéctico evidencia la polarización de los modelos de igualdad que presentan ambas formaciones ante la opinión pública. Mientras el Ejecutivo defiende la necesidad de un ministerio propio y leyes de protección integral, la oposición apuesta por una reorganización administrativa y vincula la credibilidad del feminismo gubernamental a los casos de presunta corrupción y mala praxis institucional que han rodeado a la legislatura.


