sábado, septiembre 5, 2026
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Félix de Azúa: El enigma de la maldad y el fin de la educación

El debate sobre la naturaleza del mal y la crisis educativa centra el análisis de Félix de Azúa

El escritor y académico Félix de Azúa ha planteado una profunda reflexión sobre la metamorfosis del concepto de maldad en la sociedad contemporánea, vinculando su auge al progresivo deterioro de los sistemas educativos en Occidente. En su análisis, el autor advierte que la tendencia de los Estados modernos a tratar el comportamiento moral desde una perspectiva exclusivamente técnica y burocrática está redefiniendo los cimientos de la responsabilidad individual.

Según la tesis presentada por el autor, la maldad no debe entenderse únicamente a través de las figuras de los grandes dictadores del siglo XX, sino mediante el análisis de la ignorancia cotidiana. Azúa sostiene que el liderazgo civilizatorio de Occidente se fundamentó históricamente en el combate contra el desconocimiento, una estructura que, a su juicio, se encuentra actualmente en un estado de hundimiento «pavoroso». Este declive afectaría no solo a España, sino también a instituciones de prestigio internacional en Gran Bretaña y Estados Unidos.

La tecnificación de la conducta y el papel del Estado

Uno de los puntos centrales del análisis es la denuncia de lo que Azúa denomina la «estatalización de la maldad». El autor critica la creación de amplios cuerpos de especialistas en psicología y psiquiatría encargados de gestionar el mal bajo criterios técnicos. Este proceso, asegura, resulta en la transformación del concepto de «malvado» en el de «enfermo» o «traumatizado», desplazando la dimensión ética del acto hacia un desarreglo biográfico o biológico que el Estado intenta neutralizar sin éxito sustancial.

Esta visión técnica, sostiene el académico, alimenta una maquinaria funcional y penitenciaria que, aunque costosa, no logra detener la generación de conductas nocivas. En este sentido, se señala una contradicción institucional: mientras se incrementan los recursos destinados a la seguridad y al control psíquico, se debilita la formación humanística, como el estudio de las lenguas clásicas, que tradicionalmente permitía el autoconocimiento y la comprensión del espíritu humano.

Crítica a la pedagogía actual y la polarización ideológica

El análisis también aborda el impacto de las corrientes ideológicas en la pedagogía moderna. Azúa se muestra crítico con las políticas educativas que, bajo una retórica de caridad o bondad, eliminan el rigor académico. Menciona específicamente la prohibición de los suspensos en el bachillerato y las deficiencias formativas detectadas en comunidades autónomas como Cataluña, señalando que estas medidas forman parte de una «estupidez caritativa» que termina por favorecer a aquellos que ejercen la maldad.

Finalmente, el autor vincula la situación actual con una «religión de las izquierdas» que, a su entender, tiende a sacralizar la pobreza y a exonerar de responsabilidad a los individuos bajo el pretexto de la vulnerabilidad social. Esta tendencia, sumada a la ocultación de la maldad bajo una apariencia de benevolencia, estaría configurando una sociedad que, pese a presentarse como «bondadosa», genera maldad a gran escala debido a la erosión de sus pilares educativos y espirituales.

Con esta exposición, Félix de Azúa abre un debate sobre la necesidad de recuperar el conocimiento profundo y la responsabilidad moral frente a la gestión tecnocrática de la conducta humana, advirtiendo que la educación es la única herramienta capaz de contener el avance de la ignorancia y sus consecuencias sociales.

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