El Grupo G define su panorama competitivo con el cruce de potencias y aspirantes históricos
El inicio de las actividades en el Grupo G del torneo internacional marca un punto de inflexión para diversas selecciones que atraviesan procesos de relevo generacional y consolidación deportiva. La agrupación, conformada por Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda, destaca por la convergencia de figuras históricas del fútbol mundial que afrontan sus últimas participaciones en la élite, junto con escuadras que buscan superar barreras estadísticas históricas en la competición.
Bélgica encabeza el sector en un contexto de transición técnica y administrativa. Tras el ciclo de Roberto Martínez y un breve periodo bajo la dirección de Domenico Tedesco, el seleccionado belga ha estabilizado su estructura con la llegada del técnico francés Rudi Garcia. El equipo mantiene la base de su denominada «generación de oro», con nombres como Thibaut Courtois, Kevin De Bruyne, Axel Witsel y Romelu Lukaku, quienes buscan superar el tercer puesto obtenido en 2018. El conjunto de los «Diablos Rojos» integra ahora a jóvenes talentos como Jérémy Doku y Matías Fernández-Pardo para asegurar la competitividad en el relevo.
Por su parte, la selección de Egipto acude a la cita con el objetivo prioritario de acceder a la fase de eliminación directa por primera vez en su historia. Bajo la conducción de Hossam Hassan, el equipo africano se apoya en el liderazgo de Mohamed Salah, quien encabeza una convocatoria que combina futbolistas de la liga local, predominantemente del Al-Ahly y Zamalek, con figuras en ligas europeas como Mohamed Abdelmonem y Omar Marmoush. El desafío para los «Faraones» será obtener su primera victoria en una fase de grupos mundialista tras sus participaciones en 1934, 1990 y 2018.
La selección de Irán llega a la competencia tras sortear dificultades logísticas relacionadas con la tramitación de visados, lo que obligó a trasladar su base de operaciones de Arizona a Tijuana. En lo deportivo, el técnico Amir Ghalenoei apuesta por un esquema de rigor táctico y transiciones rápidas, con Mehdi Taremi como principal referencia ofensiva. El equipo iraní, que disputa su cuarto mundial consecutivo, busca aprovechar la solidez defensiva que caracteriza a su bloque para romper la tendencia histórica y avanzar de ronda por primera ocasión.
Finalmente, Nueva Zelanda retorna a la máxima cita futbolística tras 16 años de ausencia, con la meta de conseguir su primer triunfo en el certamen. Los «All Whites», liderados por el delantero del Nottingham Forest, Chris Wood, representan la ambición de la confederación oceánica. A pesar de las restricciones reglamentarias de la FIFA que impiden la realización de la tradicional «haka» antes de los encuentros oficiales, el cuerpo técnico ha enfatizado la cohesión del grupo como su principal fortaleza para competir ante las potencias de Europa y África.
La actividad del grupo se pondrá en marcha con el enfrentamiento entre Bélgica y Egipto en el Seattle Stadium, encuentro que definirá las primeras tendencias de una zona caracterizada por la diversidad de estilos tácticos y la paridad competitiva.


