Trump acusa a Irán de negociar de mala fe y desmiente los términos filtrados del acuerdo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció este viernes que el Gobierno de Irán no está actuando con buena fe en el marco de las recientes negociaciones de paz. El mandatario estadounidense acusó a Teherán de filtrar a la prensa términos que, según su versión, no guardan relación con lo acordado por escrito entre ambas naciones, calificando la postura de la República Islámica como deshonesta.
A través de su plataforma Truth Social, Trump manifestó que las declaraciones oficiales de Irán sobre la existencia de un acuerdo son «débiles y patéticas». El presidente subrayó que las versiones difundidas por los medios de comunicación iraníes no coinciden con la realidad de las conversaciones, lo que ha generado un nuevo distanciamiento tras los avances reportados durante la jornada previa.
A la tensión diplomática se sumó una denuncia sobre un incidente militar en el estrecho de Ormuz. Trump informó que anoche se produjo un ataque con drones contra buques indios, el cual fue totalmente repelido. El mandatario calificó esta acción de «totalmente inaceptable» y advirtió a Teherán sobre la necesidad de cambiar su actitud de manera inmediata para evitar consecuencias mayores.
Este giro en la retórica de la Casa Blanca ocurre luego de que el jueves se suspendieran ataques militares previstos contra objetivos iraníes. En ese momento, Trump había asegurado que se había alcanzado un «gran acuerdo» que incluiría el compromiso de Irán de no continuar con su programa nuclear, con una posible firma formal programada para este fin de semana en territorio europeo.
Por su parte, la agencia oficial iraní IRNA ofreció una versión distinta de los hechos, matizando que lo alcanzado es únicamente un «memorando de entendimiento» casi finalizado. Según la postura de Teherán, el documento actual no incorpora acuerdos en materia nuclear ni el levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Washington, temas que quedarían relegados a una nueva fase de negociación con un plazo de 60 días.
Las autoridades iraníes han recalcado que mantienen sus «líneas rojas» intactas y han expresado una profunda desconfianza hacia la administración estadounidense. La disputa central continúa girando en torno a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y las limitaciones al programa nuclear, puntos críticos de un conflicto que se mantiene activo desde finales de febrero y que ha registrado su mayor escalada militar desde el alto el fuego del 8 de abril.


