El mando de la Guardia Civil justifica ante la Audiencia Nacional la apertura de la verja en Ceuta para evitar una tragedia
El teniente coronel de la Guardia Civil Miguel Lobo, jefe de operaciones de la Comandancia de Ceuta durante la crisis migratoria del pasado julio, compareció este lunes ante la Audiencia Nacional para declarar sobre la gestión operativa en el perímetro fronterizo. El mando fundamentó su decisión de abrir una de las puertas del vallado en la necesidad imperiosa de evitar un «tapón de aplastamiento» entre la multitud que se agolpaba en la zona del Tarajal, lo que, a su juicio, habría derivado en una pérdida masiva de vidas humanas.
Ante la magistrada María Tardón, el teniente coronel explicó que la situación en la playa era crítica, con miles de personas, incluyendo familias con bebés y ancianos, hacinadas tras haber superado el espigón. Según el testimonio del mando, la apertura de la cancela, situada ya en territorio nacional, permitió que el flujo migratorio discurriese hacia el polígono del Tarajal, evitando que los migrantes se lanzaran al mar ante la presión de la masa o sufrieran asfixia por la acumulación de personas.
La declaración también abordó el desencuentro mantenido con el inspector jefe de la Policía Nacional, Lorenzo Juan Fages. El mando policial, que también testificó ante la instructora, defendió el criterio de cerrar la puerta para intentar contener la entrada y evitar un posible «efecto llamada», bajo la premisa de mantener la seguridad ciudadana. Fages llegó a cerrar la verja siguiendo instrucciones de sus superiores de Fronteras, pero Lobo volvió a abrirla en ejercicio de su responsabilidad como máximo jefe operativo en ese sector de la frontera.
Lobo subrayó que tomó la decisión de forma autónoma y por iniciativa propia, sin recibir órdenes directas de la Delegación del Gobierno en ese momento. El mando justificó esta actuación basándose en la experiencia técnica y los precedentes en la zona, aludiendo específicamente a la tragedia del 6 de febrero de 2014, cuando el intento de contener una avalancha similar en la playa del Tarajal se saldó con el fallecimiento de 14 personas.
Desde la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta se ha trasladado un apoyo unánime a la gestión del teniente coronel. Fuentes del Instituto Armado insisten en que, dadas las circunstancias y la escasez de efectivos —con apenas seis guardias civiles y veinte policías nacionales en el punto de mayor conflicto—, el cierre de la cancela no habría impedido las entradas, ya que las personas ya se encontraban en suelo español, y solo habría aumentado el riesgo de una «masacre».
Por su parte, las asociaciones profesionales de la Guardia Civil, como la AUGC y Jucil, han coincidido en señalar que el foco de la investigación no debería centrarse en las decisiones operativas de urgencia, sino en la falta de previsión y coordinación previa por parte del Ministerio del Interior. Ambas organizaciones denuncian que los mandos se vieron obligados a actuar sin protocolos escritos ni dispositivos extraordinarios, a pesar de que existían avisos previos sobre la magnitud de la presión migratoria que se avecinaba.
Finalmente, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional han querido minimizar la tensión institucional derivada del incidente, calificándolo como una discrepancia de criterios técnicos en un momento de extrema gravedad. Las fuentes consultadas recalcan que el clima de colaboración operativa entre ambos cuerpos en la ciudad autónoma se mantiene dentro de la normalidad institucional.


