Guillermo Bárcenas ratifica ante la Audiencia Nacional la existencia de grabaciones sobre la contabilidad b del PP
Guillermo Bárcenas, hijo del extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, ha declarado este lunes en la Audiencia Nacional en el marco del juicio por el «caso Kitchen». Durante su comparecencia, el testigo ha afirmado tener conocimiento de la existencia de grabaciones sonoras que su padre habría realizado al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al exministro Javier Arenas, en las que se trataban asuntos relativos a la supuesta contabilidad paralela de la formación política.
El testigo ha comparecido en calidad de perjudicado por la presunta trama parapolicial diseñada para sustraer información sensible al excontable del PP. Según ha relatado ante los magistrados, su padre le informó sobre estos audios a principios de 2013, semanas antes de su ingreso en prisión provisional. Bárcenas ha precisado que el extesorero le describió encuentros en el despacho de Rajoy donde se hacía entrega de fondos procedentes de un «remanente» de la caja b, aunque ha aclarado que él nunca llegó a escuchar directamente el contenido de dichas grabaciones.
El interrogatorio se ha focalizado en la figura de Sergio Ríos, antiguo chófer de la familia y presunto colaborador de la red investigada. Guillermo Bárcenas ha explicado que la confianza con el conductor se mantuvo intacta hasta que, tras el encarcelamiento de su padre, Ríos comenzó a mostrar un interés inusual por la ubicación de documentos comprometedores. La Fiscalía sostiene que el chófer recibió pagos mensuales de 2.000 euros procedentes de fondos reservados del Ministerio del Interior por estas labores de seguimiento.
Un punto determinante en el testimonio ha sido el análisis del secuestro sufrido por la familia en su domicilio a manos de un falso sacerdote. El cantante ha señalado que la rápida aparición del chófer en la vivienda tras el incidente, a pesar de ser su día libre, motivó las sospechas de la familia. Según su declaración, el conductor justificó su presencia alegando que se encontraba en una peluquería cercana donde trabajaba su cónyuge, una explicación que el testigo ha cuestionado ante el tribunal.
Asimismo, Guillermo Bárcenas ha denunciado un dispositivo de vigilancia constante sobre él y su madre, Rosalía Iglesias. Ha detallado seguimientos realizados por motoristas equipados con cámaras en los cascos durante sus desplazamientos a la prisión de Soto del Real. El testigo ha indicado que, aunque inicialmente interpretaron estas acciones como actividad de los medios de comunicación, posteriormente comprendieron que se trataba de un control exhaustivo sobre sus movimientos.
Por último, la declaración ha abordado la situación de Luis Bárcenas durante su estancia en el centro penitenciario. El hijo del extesorero ha calificado como «acoso y derribo» institucional la serie de episodios vividos por su padre, entre los que ha citado filtraciones de imágenes privadas, aislamientos injustificados y traslados hospitalarios nocturnos. Según el testigo, estas medidas tenían como objetivo presionar al excontable para evitar que continuara colaborando con la justicia en el marco de la investigación sobre la financiación del Partido Popular.
La familia Bárcenas ejerce la acusación particular en esta causa, donde se solicitan penas de hasta 41 años de prisión para los principales encausados, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, por su presunta responsabilidad en la operación para interceptar información del extesorero.


