domingo, octubre 25, 2026
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Henry Moore: Escultura Moderna y su Diálogo con el Paisaje

Los Jardines Botánicos Reales de Kew, en Londres, albergan la exposición «Henry Moore: Escultura monumental», una de las muestras más extensas dedicadas al artista británico hasta la fecha. La exhibición integra cerca de un centenar de obras en el paisaje del recinto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, cumpliendo con la premisa fundamental del escultor de establecer un diálogo directo entre sus creaciones y el entorno natural.

La muestra se divide en dos secciones principales que abarcan los casi 70 años de trayectoria de Moore (1898-1986). En el exterior, una treintena de esculturas de gran formato han sido estratégicamente emplazadas en prados, bosques y zonas amuralladas, donde interactúan con la luz y la vegetación cambiante. Paralelamente, la Galería Shirley Sherwood de Arte Botánico exhibe otras 90 piezas, incluyendo dibujos, maquetas, cuadernos de bocetos y esculturas en madera que profundizan en las técnicas de tallado innovadoras del autor.

Entre las piezas destacadas de la exhibición al aire libre se encuentran «Gran figura recostada», situada junto a la pagoda, y «Dos grandes formas», emplazada a orillas del lago. También resaltan obras como «Escultura de tres piezas: vértebras», inspirada en estructuras óseas orgánicas, y «Figura recostada: pierna arqueada», ubicada cerca del estanque del invernadero de palmeras. Estas instalaciones refuerzan la concepción de Moore de la escultura como un símbolo atemporal despojado de especificidad histórica, permitiendo que las formas sólidas enmarquen el espacio abierto.

Henry Moore basó gran parte de su práctica artística en la observación de formas naturales y estructuras orgánicas, tales como huesos, conchas, piedras erosionadas y maderas flotantes. Esta conexión con la naturaleza se tradujo en tres ejes temáticos recurrentes: la figura recostada —que evoca formaciones geológicas—, la relación entre madre e hijo —vinculada a la fertilidad— y la interacción entre formas internas y externas. Según registros del artista, estas preocupaciones surgieron al inicio de su carrera y se mantuvieron fundamentales durante toda su vida.

La sensibilidad del escultor hacia el emplazamiento exterior tiene sus raíces en su juventud en Yorkshire, donde fue influenciado por las formaciones rocosas y el paisaje industrial. Moore buscó replicar esa fuerza elemental en sus bronces y tallas en madera de olmo, utilizando las vetas y rugosidades del material para enfatizar la organicidad de sus figuras. La actual exposición en Kew no solo celebra su legado monumental, sino que también subraya su rechazo histórico a las convenciones académicas en favor de una conexión primaria con el paisaje y la vida.

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