Irán reclama la seguridad del Estrecho de Ormuz ante la proximidad de un acuerdo con Estados Unidos
Las Fuerzas Armadas de Irán han anunciado que asumirán la responsabilidad plena de la seguridad en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz bajo un esquema que denominan «nuevo orden regional», condicionado a la ausencia de presencia militar extranjera. Esta declaración se produce en un momento de convergencia diplomática entre Teherán y Washington, tras la confirmación por ambas partes de avances significativos hacia un acuerdo de paz que pondría fin a las hostilidades iniciadas el pasado mes de febrero.
El general Ali Abdolahi, comandante del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, ha manifestado a través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim que los planes estratégicos del país garantizan un futuro regional bajo la premisa de un «Irán fuerte». El alto mando militar advirtió que cualquier agresión externa recibirá una respuesta contundente, insistiendo en que la gestión de estas aguas estratégicas debe quedar exenta de intervención internacional bajo el nuevo marco geopolítico que buscan consolidar.
Paralelamente a las advertencias militares, los canales diplomáticos han validado la posibilidad de un cese al fuego. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, confirmó que se ultima un memorando de entendimiento, información que fue ratificada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario estadounidense señaló que el pacto incluirá la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso vital por el que transitaba el 20% del petróleo y gas mundial antes del inicio del conflicto armado.
Los detalles técnicos del memorando de entendimiento, según fuentes vinculadas a la Guardia Revolucionaria, contemplan la recuperación del volumen de tránsito marítimo previo a la guerra, manteniendo a Irán como autoridad de control en la zona. Como contrapartida, Teherán exige la suspensión temporal de las sanciones a sus exportaciones petroleras y la liberación de activos financieros congelados en el exterior. La cuestión del programa nuclear iraní quedaría postergada para una segunda fase de negociación, con un plazo estimado de 60 días tras la firma de la paz.
Desde la comunidad internacional, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado su respaldo al progreso de las negociaciones, aunque con matices de cautela. La representante de la Unión Europea instó a ambas potencias a certificar un acuerdo que garantice de forma efectiva la libertad de navegación sin peajes y asegure que Irán no desarrollará armamento nuclear ni financiará actividades desestabilizadoras a través de terceros en la región.
El conflicto actual ha mantenido a la región bajo una fuerte presión económica y militar desde el 28 de febrero, agravada por el cerco naval impuesto por Washington sobre los buques iraníes a partir del 13 de abril en respuesta al bloqueo del estrecho. Se espera que la próxima ronda de conversaciones sustantivas tenga lugar en Islamabad, después de que el Gobierno de Pakistán confirmara su disposición para mediar en este nuevo encuentro que busca formalizar el alivio de las tensiones en Oriente Medio.


