Podemos replantea su estrategia electoral y busca una coalición con Sumar para las generales
La dirección estatal de Podemos ha diseñado un giro en su hoja de ruta política con el objetivo de integrar a la formación en una candidatura conjunta con los partidos que actualmente conforman Sumar. Según fuentes conocedoras de la estrategia, el plan liderado por la exministra de Igualdad y actual eurodiputada, Irene Montero, busca asegurar la supervivencia institucional de la marca morada ante los pronósticos demoscópicos adversos. La propuesta definitiva pasa por la creación de un «frente amplio» que determine sus listas mediante un proceso de elecciones primarias.
Esta nueva postura supone un cambio de 180 grados respecto a la intención inicial de concurrir en solitario a los próximos comicios nacionales. La dirección de Podemos, encabezada por Ione Belarra y la propia Montero, considera ahora que la reintegración es una necesidad para evitar la desaparición del espacio político. No obstante, la fórmula propuesta no contempla mantener la estructura actual bajo el liderazgo de Yolanda Díaz, sino refundar la coalición bajo una nueva nomenclatura y sin los vetos que marcaron la configuración de las listas en 2023.
El objetivo prioritario de Irene Montero en este escenario es ocupar el segundo puesto de la lista por la circunscripción de Madrid. Los análisis internos de la formación estiman que, en un escenario de unidad, la plataforma podría obtener entre 12 y 20 escaños a nivel nacional. En el caso específico de Madrid, donde Sumar obtuvo seis diputados en la anterior legislatura, figurar entre los tres primeros nombres de la papeleta se considera una garantía para asegurar el acta de diputada en el Congreso.
La exigencia de celebrar primarias para confeccionar las listas electorales se perfila como el principal punto de fricción con el resto de socios de la izquierda alternativa. Mientras Podemos confía en la movilización de su militancia, calificada como más activa y disciplinada que la de otras formaciones, diversos sectores de Sumar se muestran reacios a este sistema. Los críticos argumentan que los morados cuentan con «más militantes que votos», lo que podría distorsionar la representación real de cada fuerza política en el resultado final de las listas.
El tablero de liderazgos dentro de este posible frente común presenta actualmente diversas vacantes y movimientos territoriales. Yolanda Díaz ha declinado repetir como cartel electoral, mientras que otras figuras de relevancia han orientado su futuro hacia el ámbito autonómico y municipal: Mónica García se perfila como candidata para la Comunidad de Madrid, Antonio Maíllo disputará la presidencia de la Junta de Andalucía y Mónica Oltra optará a la alcaldía de Valencia.
En este contexto, el nombre de Pablo Bustinduy emerge como una figura de consenso para encabezar la candidatura a la Presidencia del Gobierno, aunque el actual ministro de Derechos Sociales ha manifestado inicialmente su preferencia por ocupar un segundo puesto en la lista. De confirmarse la candidatura de Bustinduy al número uno, se facilitaría el encaje de Irene Montero en la segunda plaza por Madrid, puesto por el que también podría competir Ada Colau en su intención de dar el salto a la política nacional.


