Un informe de la Fundación SM revela un creciente desapego de los jóvenes hacia el sistema democrático
El 68% de los jóvenes españoles manifiesta insatisfacción con el funcionamiento de la democracia, según los resultados del estudio «Jóvenes Españoles 2026» presentado por la Fundación SM. El informe, elaborado a partir de encuestas a más de 5.000 ciudadanos de entre 15 y 29 años, destaca un giro hacia posiciones más conservadoras y una creciente receptividad ante soluciones autoritarias para garantizar el orden social.
La investigación señala un cambio significativo en la percepción del sistema político. El apoyo a la democracia ha descendido del 80% registrado en 2019 al 60% en la actualidad. Paralelamente, la mitad de los encuestados sostiene que en determinadas circunstancias se requiere «mano dura» y que un régimen autoritario podría ser más eficaz para mantener la paz social, una tendencia que los autores del estudio vinculan a la exposición a mensajes radicales y a problemas estructurales no resueltos, como el acceso a la vivienda.
En el plano ideológico, el estudio documenta un desplazamiento hacia la derecha. En los últimos cinco años, el porcentaje de jóvenes que se identifican con la izquierda o el centro-izquierda ha disminuido en 12 puntos, mientras que las posiciones de derecha o centro-derecha han crecido casi 14 puntos porcentuales. Según Javier Lorente, uno de los autores del informe, este fenómeno se produce en un contexto de desconfianza institucional y de búsqueda de nuevas respuestas ante demandas sociales insatisfechas.
Respecto a las prioridades vitales, el estudio observa un retroceso de los valores idealistas en favor de preocupaciones individuales y materiales. La salud (75%), la familia (71,8%) y el bienestar económico (59,7%) encabezan la lista de intereses, mientras que el compromiso con el medioambiente, la igualdad social y la igualdad de género pierden relevancia. Juan González-Anleo, investigador del estudio, destaca que el objetivo de ganar dinero se ha vuelto «más relevante y obsesivo», desplazando antiguos consensos sobre justicia social.
En materia de igualdad, el informe detecta una creciente desconfianza hacia el feminismo. El 66% de los encuestados considera que algunas mujeres buscan privilegios bajo el pretexto de la igualdad, y un 54% opina que se exagera el sexismo en comentarios cotidianos. Asimismo, persisten modelos tradicionales en el ámbito de la pareja: el 40% de los jóvenes justifica actitudes de control y sostiene que el hombre debe priorizar el sustento económico de la unidad familiar.
Sobre la inmigración, el estudio muestra una evolución dispar. Aunque el 43% todavía cree que los inmigrantes «quitan el trabajo» —una cifra notablemente inferior al 78% registrado en 2005—, la mitad de la juventud reconoce su necesidad para la economía nacional. La familia se consolida como el principal refugio emocional y económico para este colectivo, especialmente ante las dificultades persistentes para lograr la emancipación residencial.
Finalmente, el ámbito espiritual experimenta un repunte. Los jóvenes que se identifican como católicos han pasado del 31,6% en 2020 al 45% en 2025. No obstante, se observa una identidad religiosa más flexible y ecléctica: el 60% de los católicos practicantes afirma creer simultáneamente en conceptos como el karma, y cerca de la mitad manifiesta interés por la reencarnación o las energías curativas.
El estudio concluye que el acceso a un buen empleo (20,2%) y la propiedad de una vivienda (14,3%) son percibidos como los pilares fundamentales para alcanzar la felicidad. Sin embargo, la desigualdad educativa persiste como una barrera de clase: los jóvenes con progenitores universitarios tienen el doble de probabilidades de completar estudios superiores en comparación con aquellos que provienen de familias con niveles educativos bajos.


