Corinna Larsen pone a la venta piezas de joyería vinculadas a su relación con el rey Juan Carlos I
La empresaria Corinna Larsen ha iniciado los trámites para la venta de una colección de joyas personales que, según su propio testimonio, le fueron entregadas como obsequio por el rey emérito Juan Carlos I durante su vinculación sentimental. El lote objeto de la transacción incluye piezas de alta gama, entre las que destacan una pulsera de diamantes y una sortija de ocho quilates, cuyo valor estimado se sitúa en la escala de los millones de euros.
A pesar de que la intención inicial de la ciudadana alemana era realizar la operación de manera discreta, la noticia ha trascendido a los medios de comunicación, poniendo el foco en la valoración real de este tipo de activos en el mercado secundario. Expertos en inversión y joyería advierten que, pese a la procedencia mediática de las piezas, su valor de liquidación podría verse afectado por la naturaleza específica del mercado de bienes de lujo.
Desde el punto de vista técnico y económico, especialistas en el sector señalan que las joyas sufren una devaluación intrínseca en el momento de su adquisición inicial. Factores como el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que en España representa el 21%, sumado a los márgenes comerciales, los costes de publicidad y el prestigio de marca de las boutiques de lujo, generan una diferencia sustancial entre el precio de compra y el valor recuperable. Se estima que la pérdida de valor inmediata al salir de la tienda puede rondar el 32% del total desembolsado.
Asimismo, el proceso de venta a través de canales oficiales como las casas de subastas conlleva costes adicionales. Las primas aplicadas sobre el precio de martillo suelen oscilar entre el 10% y el 30%, dependiendo de la institución y el tramo de valor de la pieza. Informes de entidades de referencia como Sotheby’s o Christie’s indican que incluso artículos de firmas de alto prestigio pueden cotizar en el mercado de reventa entre un 15% y un 40% por debajo de su precio de catálogo original.
La viabilidad de estas piezas como activos de inversión depende, en última instancia, de la ley de oferta y demanda y de la singularidad de los materiales. Mientras que la joyería convencional se deprecia como «lujo usado», solo las piezas históricas o aquellas con piedras preciosas excepcionales y certificadas mantienen o incrementan su valor. En el caso de la colección de Larsen, el mercado deberá determinar si el valor de los materiales y el diseño prevalecen sobre el contexto histórico y personal de los objetos.
Finalmente, analistas financieros recomiendan distinguir entre la compra de joyería por placer estético y la adquisición con mentalidad de inversión. Para que una pieza funcione como reserva de valor, debe cumplir criterios de escasez, documentación completa y una composición basada en metales nobles y gemas de difícil sustitución, factores que el mercado evalúa con independencia de las narrativas personales de sus propietarios originales.


