El entorno de Juan Carlos I traslada su malestar por la gestión del Gobierno en la crisis de Ceuta
El entorno del rey emérito, Juan Carlos I, ha hecho público el descontento del anterior jefe del Estado respecto a la gestión que el Gobierno de Pedro Sánchez ha realizado de la crisis migratoria y diplomática en Ceuta. Según fuentes cercanas al exmonarca, este considera insuficiente la respuesta institucional ante la situación en la ciudad autónoma y cuestiona la falta de una interlocución directa al más alto nivel con el Reino de Marruecos para mitigar las tensiones en la frontera.
El malestar de Juan Carlos I se centra en la percepción de una falta de anticipación por parte del Ejecutivo. Las críticas apuntan a que no se atendieron con la diligencia necesaria las advertencias previas emitidas por las autoridades locales de Ceuta y por los servicios de inteligencia. En este sentido, existe una controversia abierta sobre la información manejada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI); mientras Moncloa sostiene que la magnitud de la crisis era imprevisible, fuentes de las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad del Estado sugieren que existían alertas sobre el riesgo elevado de entradas irregulares que no derivaron en un refuerzo fronterizo preventivo.
La preocupación del emérito se extiende también al papel desempeñado por el actual monarca, Felipe VI. El entorno de Juan Carlos I subraya la ausencia de una comunicación directa entre el Rey de España y Mohamed VI, una vía de diálogo que tradicionalmente ha servido para destensar las relaciones bilaterales. Se interpreta que la falta de este contacto personal, habitual en décadas anteriores, representa una oportunidad perdida para ejercer la diplomacia de alto nivel que caracteriza a la Corona en la defensa de la integridad territorial.
A esta situación se suma la polémica por la posible visita del jefe del Estado a Ceuta y Melilla. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha instado públicamente a que Felipe VI visite las ciudades autónomas, señalando que han transcurrido dos décadas desde la última visita real. No obstante, desde el entorno del emérito se recuerda que cualquier desplazamiento de esta índole requiere el refrendo y la planificación previa del Ejecutivo, una autorización que hasta la fecha no se ha formalizado plenamente a pesar de las declaraciones públicas del presidente.
La tensión institucional quedó reflejada este lunes en el despacho mantenido entre Felipe VI y Pedro Sánchez en el Palacio de la Zarzuela. El encuentro, que adquirió un carácter inusual por su duración de tres horas y media, se produjo en un clima marcado por las declaraciones del Ejecutivo sobre la agenda real y la gestión de la crisis con Marruecos. Esta reunión se mantuvo bajo estricta discreción oficial, trascendiendo únicamente tras el análisis de la actividad institucional en un momento de especial complejidad diplomática.
Finalmente, el entorno de Juan Carlos I contrapone la situación actual con los precedentes históricos, especialmente la visita que el propio emérito realizó a Ceuta y Melilla en 2007. Aquel viaje, aunque generó protestas por parte de Rabat, contó con el respaldo y la coordinación del entonces Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que para el entorno del exmonarca evidencia la necesidad de una postura más firme y unánime entre la Corona y el Ejecutivo en la defensa de la soberanía nacional.


