El disyóquey Kiko Rivera permanece ingresado en el Hospital Sagrado Corazón de Sevilla tras haber sufrido un nuevo accidente cerebrovascular el pasado lunes por la noche. Según ha confirmado el propio artista a través de un comunicado oficial, este segundo ictus ha presentado una mayor intensidad que el padecido en octubre de 2022, lo que ha motivado la cancelación inmediata de todos sus compromisos profesionales previstos para la temporada de verano.
Tras superar las primeras 48 horas en la unidad de observación, periodo considerado determinante por los especialistas para valorar la evolución neurológica, el paciente ha sido trasladado a planta. Los informes médicos indican que el estado de Rivera es estable, aunque el propio artista ha reconocido la presencia de «pequeñas secuelas» derivadas del episodio. El proceso de recuperación incluirá ahora una fase de rehabilitación y seguimiento especializado para recuperar la plena funcionalidad.
En su declaración pública, Rivera ha atribuido este nuevo revés de salud al estrés y a la presión mediática continuada. El artista ha manifestado su intención de iniciar un cambio de hábitos y priorizar su bienestar personal. «Ha llegado el momento de poner límites y de priorizar mi recuperación por encima de todo», señaló en sus redes sociales, instando además a que cualquier información sobre su estado sea canalizada exclusivamente a través de fuentes oficiales o familiares directos.
El entorno familiar se ha desplazado a Sevilla para realizar el seguimiento de la situación. Isabel Pantoja, madre del disyóquey, viajó desde Canarias tras conocer la noticia a través de su hermano, Agustín Pantoja. Pese a que Rivera inicialmente solicitó tranquilidad y evitar desplazamientos, la tonadillera ha decidido establecer su residencia temporal en un hotel de la capital hispalense para supervisar de cerca la evolución clínica de su hijo junto al resto de su círculo íntimo.
Este episodio clínico se suma a un historial médico complejo en los últimos años. Al primer ictus sufrido en 2022 se añadió un problema cardíaco en el verano de 2023 que requirió una intervención mediante cateterismo. Los especialistas han optado por mantener el tratamiento en el Hospital Sagrado Corazón, lo que técnicamente sugiere un escenario de control, dado que los casos de extrema gravedad en la provincia suelen ser derivados al Hospital Virgen del Rocío, centro de referencia para patologías agudas de esta naturaleza.


