El Partido Popular y Vox encaran las últimas horas de negociación para alcanzar un acuerdo estratégico en el Senado con un incremento de la tensión interna. La formación presidida por Santiago Abascal ha manifestado su malestar tras las declaraciones del líder popular, Alberto Núñez Feijóo, quien reveló públicamente los detalles de las conversaciones y las exigencias de su partido para facilitar una mayoría conservadora en la Cámara Alta.
Durante una entrevista radiofónica, Núñez Feijóo detalló que la propuesta del PP consiste en que Vox renuncie a presentar candidaturas en aquellas provincias donde, según sus análisis, no tiene posibilidades reales de obtener representación. El presidente del PP argumentó que este movimiento permitiría concentrar el voto y asegurar una mayoría sólida que contrarreste las maniobras de las formaciones de izquierda para unir fuerzas en el Senado. A cambio de este «gesto», Feijóo sugirió la posibilidad de ceder a Vox senadores de designación autonómica que actualmente pertenecen a la cuota del PP.
Esta revelación ha sido recibida con sorpresa en el seno de Vox, donde se mantenía un compromiso de discreción absoluta sobre el avance de las negociaciones. Fuentes de la formación han señalado que la publicidad dada a las condiciones, a escasas 48 horas de que expire el plazo legal para modificar las listas —fijado para el lunes 26 de octubre a las 00:00 horas—, podría interpretarse como un intento de condicionar el resultado final de las conversaciones.
El trasfondo de esta alianza técnica reside en la importancia estratégica de la Cámara Alta para la próxima legislatura. Ambos partidos buscan no solo la mayoría absoluta (134 escaños), sino alcanzar el umbral de los tres quintos de la Cámara (161 senadores). Este número permitiría a un hipotético bloque de gobierno PP-Vox renovar órganos constitucionales de la máxima relevancia, como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Defensor del Pueblo, evitando posibles bloqueos parlamentarios.
Sobre la mesa de negociación han circulado diversos escenarios además de la retirada selectiva de listas. Entre ellos se encuentran la posible integración de candidatos propuestos por Vox en las listas del Partido Popular o la retirada de candidatos populares en circunscripciones específicas para favorecer a la formación de Abascal. No obstante, Feijóo ha situado la responsabilidad del acuerdo final en la voluntad de Vox para aceptar la fórmula de la retirada en las provincias con menor expectativa de voto.
En la legislatura saliente, el Partido Popular ha mantenido el control de la Cámara con 141 senadores. Ante el nuevo escenario electoral y la formación de bloques compactos en la izquierda, la coordinación entre PP y Vox se presenta para ambos sectores como una medida de «altura de miras» destinada a garantizar la estabilidad institucional, si bien la gestión de la comunicación de estos pactos ha abierto una brecha de confianza en el tramo final del proceso negociador.


