lunes, mayo 18, 2026
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Marian Rojas y el alcohol: reto de 5 semanas sin beber

Marian Rojas Estapé advierte sobre el impacto del alcohol en la salud mental y la «lucidez» tras cinco semanas de abstinencia

La psiquiatra y divulgadora Marian Rojas Estapé ha puesto el foco en la profunda normalización social del alcohol y su impacto directo en el sistema cognitivo y emocional. Según la experta, el consumo habitual de bebidas alcohólicas, incluso en cantidades consideradas moderadas, altera los niveles de dopamina y los mecanismos de recompensa del cerebro, lo que puede derivar en un aumento de los cuadros de ansiedad y una disminución de la claridad mental en la población general.

En sus recientes intervenciones clínicas y mediáticas, Rojas Estapé propone a sus pacientes un protocolo de abstinencia de cinco semanas para evaluar la respuesta del organismo. La psiquiatra sostiene que, tras superar la cuarta semana sin ingerir alcohol, los individuos suelen experimentar una «lucidez alucinante». Los testimonios recogidos en consulta apuntan a una mejora significativa en la capacidad de razonamiento, una mayor estabilidad emocional y la reducción de los episodios de desánimo o fatiga durante la jornada diaria.

El núcleo de la advertencia de Rojas Estapé reside en el funcionamiento de la dopamina. La especialista explica que el alcohol actúa como un potente estímulo dopaminérgico que el cerebro identifica rápidamente como una herramienta de alivio o relajación. «El cerebro recuerda lo que le calma», señala la autora, advirtiendo que esta gratificación instantánea es seguida por un descenso emocional que impulsa al sujeto a repetir el consumo para recuperar el bienestar perdido, consolidando así un ciclo de dependencia emocional muy arraigado en las rutinas sociales.

A pesar de su postura clínica restrictiva, Rojas Estapé ha reconocido públicamente que consume vino de manera ocasional, lo que ha generado un debate sobre la coherencia de su mensaje. La psiquiatra admite que el vino le produce una sensación de relajación comparable a la de un fármaco ansiolítico. No obstante, subraya que, precisamente por ser consciente de ese efecto bioquímico, mantiene un control riguroso sobre su consumo, reservándolo para momentos específicos y priorizando siempre el descanso posterior.

Esta reflexión se produce en un contexto donde la comunidad científica internacional ha endurecido sus recomendaciones. Diversos estudios médicos recientes cuestionan la validez de la tesis que defendía los beneficios para la salud de una copa de vino diaria. Los especialistas coinciden cada vez más en que no existe un nivel de consumo de alcohol que pueda considerarse estrictamente inocuo para el cerebro, dado su carácter neurotóxico y su capacidad para interferir en la salud mental a largo plazo.

Finalmente, la psiquiatra insiste en que el principal reto no es únicamente el alcoholismo extremo, sino la aceptación cultural de la bebida como un pilar de la gestión emocional. La propuesta de las cinco semanas de abstinencia busca, según la experta, que el individuo recupere la consciencia sobre su verdadera salud mental, despojada de los efectos sedantes y estimulantes que el alcohol ejerce de manera cotidiana sobre el sistema nervioso.

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