El rey Juan Carlos I recibe a Victoria Federica y su pareja en Sanxenxo durante las regatas del Trofeo Xacobeo
El rey Juan Carlos I ha protagonizado este fin de semana un nuevo encuentro familiar en la localidad pontevedresa de Sanxenxo, coincidiendo con la celebración del Trofeo Xacobeo de regatas. En esta ocasión, el exjefe del Estado ha estado acompañado por su hija, la infanta Elena, su nieta Victoria Federica de Marichalar y la pareja de esta, el empresario Jorge Navalpotro, en lo que representa un paso más en la integración de este último en el entorno cercano del monarca.
La visita se enmarca en una de las citas habituales del calendario náutico de don Juan Carlos en España. Tras aterrizar el pasado miércoles en el aeropuerto de Vigo procedente de Cascais, Portugal, el rey emérito se instaló en la residencia de su anfitrión, Pedro Campos, en Nanín. Durante las jornadas de competición, la familia Real mantuvo una presencia constante en las instalaciones del Real Club Náutico de Sanxenxo, participando de la actividad social y deportiva de la villa.
A pesar de figurar inscrito oficialmente en la lista de la Federación Gallega de Vela para competir a bordo del Bribón, don Juan Carlos optó por seguir el desarrollo de las pruebas desde una embarcación auxiliar. Desde dicha lancha de apoyo, el monarca compartió la jornada con la infanta Elena y los jóvenes, quienes pudieron observar de cerca las maniobras de la flota. Según fuentes presenciales, el ambiente durante la navegación fue de marcada distensión y cercanía familiar.
Este encuentro supone la segunda ocasión pública en la que Jorge Navalpotro coincide con el abuelo de su pareja, tras un primer contacto el pasado Domingo de Resurrección en Sevilla. La presencia del empresario en Sanxenxo, un entorno de especial significado para el rey emérito, consolida su posición en el círculo privado de Victoria Federica. El grupo también coincidió en el club náutico con Simoneta Gómez-Acebo, quien optó por seguir la competición desde tierra firme.
La estancia en Galicia incluyó, además de la faceta deportiva, una dimensión gastronómica. Los miembros de la familia visitaron el restaurante Muíño da Chanca, en Meaño, donde degustaron productos locales en un almuerzo privado. La jornada del domingo concluyó con un balance positivo en lo deportivo, ya que el Bribón logró imponerse en su categoría tras tres días de regatas, certificando la victoria para la embarcación del monarca.
Don Juan Carlos abandonó Sanxenxo el domingo por la tarde, retomando su agenda personal tras este breve periodo de descanso en el norte de España. Este viaje se ha producido semanas después de que el anterior desplazamiento previsto tuviera que ser cancelado por motivos de seguridad relacionados con la situación geopolítica en Oriente Medio, región donde mantiene su residencia habitual desde hace seis años.


