Marruecos y Argelia superan el esfuerzo relativo de España en gasto militar para 2025
El esfuerzo económico destinado a la defensa nacional presenta una disparidad significativa en el área del Magreb y la cuenca mediterránea. Según los últimos datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Marruecos ha proyectado para 2025 una inversión en sus Fuerzas Armadas equivalente al 3,5% de su Producto Interior Bruto (PIB), lo que representa una proporción un 70% superior al 2% que destina España. La diferencia es aún más pronunciada en el caso de Argelia, cuyo gasto militar alcanza el 8,8% de su PIB, cuadruplicando el esfuerzo relativo realizado por la administración española.
Esta tendencia de rearme en los países vecinos adquiere relevancia en un contexto de tensiones diplomáticas intermitentes y ante las advertencias de fuentes militares sobre la reducción de la ventaja tecnológica histórica de España. Si bien el Estado español mantiene una superioridad global en términos absolutos y de capacidades proyectadas, expertos del sector señalan que Rabat ha logrado estrechar el margen en escenarios específicos, especialmente en lo relativo a la defensa de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
En términos financieros absolutos, el presupuesto de defensa español para 2025 se sitúa en 35.600 millones de euros, tras registrar un incremento del 50% en un solo ejercicio. Por su parte, Argelia ha consignado aproximadamente 22.500 millones de euros y Marruecos 5.600 millones de euros para el presente año. Aunque España gasta 6,4 veces más que Marruecos en volumen total, la estrategia del reino alauí se ha centrado en una inversión sostenida y acumulada que alcanzaría los 59.700 millones de euros en los últimos años destinados a tecnología punta.
La modernización operativa marroquí no busca la paridad numérica, sino la adquisición de capacidades críticas de precisión y vigilancia. Entre sus adquisiciones más destacadas figuran los cazas F-16C/D Block 72, helicópteros de ataque Apache, carros de combate Abrams y el sistema de artillería guiada HIMARS. Asimismo, Marruecos ha potenciado su flota de vehículos aéreos no tripulados con modelos turcos Bayraktar TB2 y Akıncı, además de profundizar su cooperación tecnológica con Israel en materia de inteligencia y guerra electrónica.
En el ámbito institucional, el Gobierno de España mantiene una dualidad de enfoques ante este escenario. Mientras que el Ministerio del Interior prioriza la cooperación migratoria y antiterrorista con Marruecos, calificándolo como un socio fiable, el Ministerio de Defensa muestra una mayor cautela en sus informes de seguridad nacional. Esta situación se ve influenciada por factores como el caso Pegasus, relacionado con la infección de los terminales móviles de altos cargos del Ejecutivo, y la persistencia de las reivindicaciones territoriales de Rabat.
Finalmente, este incremento del gasto en la región coincide con las exigencias de la OTAN y de Estados Unidos hacia los aliados europeos. Tras la cumbre de La Haya en junio de 2025, los Estados miembros se comprometieron a alcanzar un gasto base del 3,5% del PIB para 2035, con la posibilidad de llegar al 5% computando inversiones en industria y ciberseguridad. Washington continúa presionando a Madrid para que la trayectoria de inversión sea creciente y se ajuste a los estándares de capacidades exigidos por la Alianza Atlántica.


