Marruecos abre una investigación sobre la entrada masiva en Ceuta tras la interlocución con el Gobierno de España
El Gobierno de Marruecos ha comunicado oficialmente al Ejecutivo español la apertura de una investigación interna para esclarecer las circunstancias de la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma de Ceuta ocurrida a finales del pasado mes de julio. Esta notificación fue trasladada por el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Bourita, a su homólogo español, José Manuel Albares, según informaron fuentes gubernamentales en el marco de la actividad parlamentaria en el Congreso de los Diputados.
Durante su comparecencia ante el Pleno de la Cámara Baja, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reiterado que, hasta la fecha, no se dispone de evidencias que vinculen directamente a las autoridades marroquíes con los episodios de presión migratoria en la frontera. No obstante, el jefe del Ejecutivo ha subrayado que, en caso de obtener pruebas fehacientes sobre una posible implicación, el Gobierno actuaría con la firmeza y contundencia que demanda la integridad territorial del Estado.
Fuentes gubernamentales han precisado que la postura del gabinete no ha sufrido variaciones, manteniendo la prudencia diplomática necesaria mientras no se demuestren responsabilidades concretas. Esta línea de actuación busca preservar la estabilidad de las relaciones bilaterales, fundamentadas en la cooperación en materia migratoria y de seguridad, a pesar de los incidentes registrados en el perímetro fronterizo.
En el transcurso de la sesión parlamentaria, se ha revelado asimismo que el pasado 21 de agosto el Ministerio de Asuntos Exteriores convocó a la embajadora de Marruecos en España. Esta acción diplomática fue motivada por las declaraciones de los ministros marroquíes de Justicia y de Asuntos Islámicos, quienes en intervenciones recientes realizaron reivindicaciones sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. La convocatoria, que no se hizo pública en su momento, responde a la estrategia de defensa de los intereses nacionales a través de los cauces institucionales establecidos.
Desde el Palacio de la Moncloa se justifica la discreción mantenida sobre estas gestiones diplomáticas alegando que la gestión de las relaciones internacionales, especialmente en asuntos que afectan a la soberanía nacional, exige un tratamiento prudente y profesional para garantizar su eficacia. El Ejecutivo reafirma así su compromiso con el diálogo bilateral sin renunciar a la exigencia de respeto mutuo entre ambos reinos.


