El Ministerio del Interior, a través del Centro Nacional de Personas Desaparecidas, ha publicado el Informe Anual de Personas Desaparecidas correspondiente al cierre del último ejercicio, revelando que los menores de nacionalidad marroquí representan el 56,8% de los expedientes de menores extranjeros desaparecidos que permanecen activos en España. De un total de 7.945 casos contabilizados, 4.516 corresponden a ciudadanos procedentes de Marruecos, consolidando una tendencia que las autoridades analizan bajo criterios específicos de movilidad internacional y protección institucional.
La distribución geográfica de estas ausencias muestra una alta concentración en el sur de la península. La provincia de Cádiz aglutina casi la mitad de los expedientes nacionales, con 3.726 casos registrados, lo que supone el 46,9% del total. Le siguen en relevancia estadística las provincias de Las Palmas (863 casos), Granada (687), Almería (528) y Murcia (504). Estos datos sitúan a las zonas de costa y frontera sur como los puntos de mayor actividad administrativa en el seguimiento de estos menores.
El perfil demográfico de los menores ausentes es predominantemente adolescente. Según el informe, los jóvenes de 16 y 17 años representan más del 70% del total de expedientes activos, con 2.647 y 3.003 casos respectivamente. Tras la nacionalidad marroquí, el desglose por países de origen sitúa a Argelia en segundo lugar con 887 casos, seguida de Guinea (839), Malí (534) y Costa de Marfil (401). Esta distribución subraya el carácter migratorio del fenómeno, afectando principalmente a varones en las etapas finales de la minoría de edad.
El Ministerio del Interior subraya una distinción técnica fundamental en estas cifras: la categoría de «menores ausentes». A diferencia de las desapariciones convencionales, este término se refiere a menores extranjeros que han abandonado voluntariamente los centros de protección y acogida. A pesar de la naturaleza voluntaria de la marcha, los expedientes mantienen una denuncia policial activa y un señalamiento en el espacio Schengen para garantizar la cooperación policial europea y el seguimiento de su paradero.
La estadística actual refleja una acumulación histórica de expedientes más que un repunte súbito. Del total de 7.945 casos, la gran mayoría corresponden a años anteriores: 3.116 se iniciaron en 2018, 1.077 en 2019 y 813 en 2017. Por el contrario, los expedientes vinculados directamente al año 2025 sumaron 183 registros. A finales del pasado año, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mantenían abiertas simultáneamente 6.874 denuncias por desaparición convencional y las mencionadas 7.945 por ausencia de menores extranjeros.
En paralelo a estos datos de seguridad, un reciente análisis de la publicación «Panorama Social» de Funcas aborda la integración de la población de origen extranjero en la estructura demográfica española. El estudio destaca que la inmigración ha pasado de ser un fenómeno coyuntural a un componente estructural. Actualmente, el 39% de los menores de cinco años en España son de origen extranjero (nacidos fuera o con al menos un progenitor inmigrante). Si se amplía el rango hasta los menores de 20 años, este colectivo representa el 36% de la población joven del país.
El informe de Funcas, titulado «De hijos de inmigrantes a protagonistas sociales», detalla que la población residente con origen extranjero supera los 11,7 millones de personas, el 24,3% del total nacional. En el análisis de la denominada «segunda generación» (hijos de inmigrantes nacidos en España), destaca especialmente el peso de las familias de origen marroquí, que suponen un tercio del total de este grupo. Este dato dobla su representatividad respecto a la primera generación, consolidando su peso en el futuro demográfico y social de España.
Finalmente, el estudio de Funcas señala disparidades en los niveles educativos de las madres según su procedencia. Mientras que las madres de la segunda generación de origen marroquí o de otros países africanos presentan niveles formativos inferiores a la media española, otros grupos como los procedentes de Venezuela, Argentina o la Unión Europea muestran perfiles educativos que igualan o superan el nivel medio de las madres nacidas en España, reflejando la diversidad de perfiles dentro del fenómeno migratorio actual.


