Un estudio genético en Granada confirma la consolidación de la ganadería caprina hace 7.000 años
Una investigación internacional liderada por el University College de Dublín y la Universidad de Alcalá ha logrado secuenciar el genoma de una pieza de cuero de cabra con siete milenios de antigüedad, hallada en la Cueva de los Murciélagos de Albuñol, Granada. El análisis, publicado en la revista científica PLOS ONE, confirma que las comunidades del Neolítico temprano en la península ibérica ya practicaban una ganadería plenamente consolidada y revela una continuidad biológica ininterrumpida entre aquellos ejemplares prehistóricos y las razas autóctonas que habitan hoy el norte de España.
El hallazgo arqueológico resulta excepcional debido a las condiciones microclimáticas del yacimiento granadino, que permitieron la preservación de material orgánico en un entorno donde habitualmente el ADN se degrada con rapidez. Los resultados obtenidos mediante la datación por radiocarbono sitúan la muestra en el Neolítico temprano, convirtiéndola en uno de los testimonios más antiguos de la tecnología de procesamiento de pieles en la región mediterránea.
El equipo de investigación, encabezado por la científica Jolijn A. M. Erven, consiguió aislar y secuenciar tanto ADN mitocondrial como nuclear a pesar de la severa fragmentación del material. Las pruebas determinaron de manera inequívoca que la piel pertenecía a una cabra doméstica (Capra hircus) y no al íbice ibérico silvestre, lo que certifica que los pobladores de la época no solo dependían de la caza, sino de la gestión de rebaños domesticados.
Uno de los datos más relevantes del estudio es el estrecho parentesco genético hallado entre este ejemplar prehistórico y la raza Bermeya, una variedad caprina que se conserva actualmente en el norte de la península. Según los autores del trabajo, esta conexión genética de 7.000 años demuestra que los linajes locales han persistido a través de los milenios, resistiendo a las transformaciones ganaderas y a los movimientos poblacionales ocurridos desde la prehistoria.
Francisco Martínez Sevilla, investigador de la Universidad de Alcalá y codirector de los trabajos, destacó que la pieza analizada formaba parte de un ajuar funerario y presentaba signos de haber sido curtida y perforada intencionadamente para su uso como prenda de vestir o cubierta protectora. Este hecho subraya el avanzado nivel técnico de las primeras comunidades agropecuarias en el sur de Europa para el aprovechamiento integral de los recursos derivados del ganado.
Asimismo, el análisis genómico reveló la ausencia de firmas genéticas procedentes del norte de África en esta muestra específica del Neolítico temprano. A diferencia de las razas modernas, que presentan hibridaciones posteriores, el ejemplar de la Cueva de los Murciélagos sugiere que los intercambios de ganado a través del estrecho de Gibraltar podrían haber ocurrido en etapas cronológicas más avanzadas. No obstante, los investigadores han señalado la necesidad de ampliar el número de muestras para establecer una cartografía definitiva de las rutas comerciales prehistóricas.
El éxito metodológico en la extracción de genomas a partir de cuero antiguo abre una nueva etapa para la arqueogenética en el sur de Europa. Este avance permitirá profundizar en el estudio de la dispersión de las primeras sociedades ganaderas y en la evolución de las especies domésticas que han conformado el paisaje rural europeo hasta la actualidad.


