La aparición de un diario inédito de José Antonio Primo de Rivera arroja nueva luz sobre los meses previos a la Guerra Civil
El investigador y escritor José Antonio Martín Otín, conocido como «Petón», ha hecho pública una investigación basada en un hallazgo documental que redefine la comprensión histórica de los últimos meses de vida de José Antonio Primo de Rivera. A través de su obra «Diario Secreto de José Antonio», el autor presenta un dietario inédito escrito en marzo de 1936, una pequeña libreta que permaneció oculta durante décadas y que contiene reflexiones personales, contactos políticos y el posicionamiento ideológico del fundador de Falange Española ante la inminente crisis del Estado.
La procedencia de estos documentos vincula a figuras antagónicas de la política española de la época. Según detalla Martín Otín, la maleta que contenía este diario y otros 72 documentos inéditos fue custodiada por Indalecio Prieto, dirigente histórico del PSOE. Prieto, quien mantuvo una relación de respeto mutuo con el líder falangista tras un incidente en el que miembros de Falange protegieron su vida, conservó los efectos personales de Primo de Rivera tras su estancia en la prisión de Alicante. Antes de su muerte en el exilio, Prieto ordenó la devolución de estos materiales a la familia Primo de Rivera, permitiendo que hoy salgan a la luz bajo un análisis que busca alejarse de la hagiografía o el maniqueísmo político.
El contenido del diario revela una visión de España que contrasta con la narrativa oficial establecida durante la posterior dictadura. Los escritos de marzo de 1936 muestran a un Primo de Rivera que, lejos de un centralismo uniformador, reconocía la pluralidad de las tierras de España. El autor del libro destaca que el líder falangista entendía la nación como una «unidad de destino» de corte espiritual, una concepción influenciada por figuras como Ortega y Gasset o pensadores de la Institución Libre de Enseñanza, mostrando una sensibilidad hacia las corrientes culturales de Cataluña y el País Vasco que incluso fue reconocida posteriormente por figuras del nacionalismo catalán contemporáneo.
En el plano táctico, los documentos analizados detallan la propuesta de Primo de Rivera de instaurar una «dictadura nacional republicana». Ante el clima de polarización tras la victoria del Frente Popular, el político planteaba una solución de autoridad transitoria dentro del marco republicano para evitar el estallido de una guerra civil. Esta propuesta, calificada como una «dictadura templada», buscaba corregir el rumbo de la República sin someterla a una anulación total, en una línea de pensamiento compartida en aquel momento por sectores de la derecha republicana como los representados por Miguel Maura.
Asimismo, la investigación de Martín Otín profundiza en el distanciamiento de Primo de Rivera respecto a los fascismos europeos. Los escritos de 1936 muestran una crítica severa a la doctrina social del fascismo y al corporativismo, al que llegó a definir como un concepto vacío de contenido. El libro argumenta que su pensamiento evolucionaba hacia un humanismo estoico y antirromántico, alejándose de las modas ideológicas de la época para centrarse en un proyecto de autonomía política que no sobrevivió a su ejecución el 20 de noviembre de 1936.
Finalmente, la obra sostiene la tesis de que la Falange, tal como fue concebida por su fundador y sus colaboradores más cercanos, desapareció con su muerte. El análisis institucional sugiere que el movimiento fue vaciado de su contenido revolucionario original por el régimen franquista a partir de abril de 1937, integrándolo en una estructura conservadora y militarista que Primo de Rivera no había proyectado. Con la publicación de estos diarios, se abre una nueva etapa en la historiografía de la II República, permitiendo a los investigadores acceder a la versión directa y privada de uno de los protagonistas más controvertidos del siglo XX español.


