Podemos y el PP cuestionan la candidatura de Yolanda Díaz a la dirección de la OIT
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha iniciado las gestiones diplomáticas para postularse como candidata a la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta maniobra, que cuenta con el respaldo explícito del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha provocado una reacción crítica en diversos sectores del arco parlamentario. Mientras que Podemos califica el movimiento como una «puerta giratoria», el Partido Popular vincula el apoyo del Ejecutivo a una estrategia de blindaje político ante la situación de la coalición.
Díaz ha intensificado en los últimos meses su agenda internacional, manteniendo reuniones con representantes de los países que integran este organismo adscrito a las Naciones Unidas (ONU). El plan de la ministra se hizo público tras su intervención en la Conferencia de la OIT en Ginebra, donde abogó por una regeneración de la institución. Estas palabras fueron interpretadas como un cuestionamiento directo al actual director general, Gilbert F. Houngbo, cuyo mandato expira en los próximos meses, y cuya sucesión deberá formalizarse antes de septiembre.
Desde la formación Podemos, los reproches se centran en la naturaleza del cargo y su remuneración. La secretaria general del partido, Ione Belarra, y el exvicepresidente Pablo Iglesias han calificado la aspiración de Díaz como un «puestazo» institucional, asimilándolo a las salidas de otros exministros hacia organismos internacionales, como Nadia Calviño al Banco Europeo de Inversiones o Miquel Iceta a la Unesco. Según la formación morada, de confirmarse el nombramiento, Díaz percibiría una remuneración superior a los 200.000 dólares anuales, convirtiéndose en la primera figura de la «nueva izquierda» en acceder a un esquema de salida profesional típico del bipartidismo tradicional.
Por su parte, el Partido Popular ha manifestado su rechazo a esta candidatura. La oposición vincula el respaldo de Moncloa a un intento de garantizar el silencio de la ministra ante los casos de corrupción que afectan al entorno del PSOE. Asimismo, senadores populares han criticado la gestión de Díaz en el Ministerio de Trabajo, argumentando que no se deben «exportar políticas erróneas» que, a su juicio, han debilitado el diálogo social en el ámbito nacional.
En el plano geoestratégico, la propuesta de Yolanda Díaz se apoya en una visión que prioriza la regulación de la inteligencia artificial (IA) y un acercamiento diplomático a China. Ante la crisis de financiación que atraviesa la OIT tras la retirada de aportaciones por parte de Estados Unidos, la estrategia de la ministra pasaría por fortalecer los lazos con Pekín para que el gigante asiático asuma un papel de mayor liderazgo financiero y estratégico dentro de la organización, en detrimento de la influencia estadounidense.
La votación definitiva para elegir al nuevo director general de la OIT tendrá lugar el próximo mes de noviembre. Para resultar elegida, la candidata necesita el respaldo mayoritario de los diez países con derecho de voto permanente —entre los que se encuentran China y Estados Unidos—, además de los vocales rotativos y los agentes sociales. Desde el entorno de Sumar han precisado que, aunque Díaz lograra el nombramiento este año, su intención es agotar la legislatura en España, por lo que su mandato en el organismo internacional no comenzaría de forma efectiva hasta el año 2027.


