jueves, junio 18, 2026
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PSOE defiende como habitual la UTE de Acciona y Servinabar

Distancia pública pero preguntas abiertas

En la reciente sesión parlamentaria, Fernando Merino desligó su nombre de la constitución de varias UTE formadas entre una gran constructora y la empresa local involucrada. Su intervención dejó claro que no fue quien rubricó los acuerdos y que la firma centralizó la firma en delegados territoriales. Pese a ello, el proceso dejó numerosas dudas sobre cómo se articularon esas alianzas para acceder a contratos en Navarra.

La defensa política: normalidad versus riesgos

El grupo del PSOE defendió que acudir en consorcio con empresas pequeñas es una práctica extendida en licitaciones públicas. Señalaron que las grandes compañías a menudo se asocian con firmas locales para cumplir requisitos técnicos o territoriales. Sin embargo, esa explicación no elimina la necesidad de examinar las circunstancias concretas cuando la empresa pequeña aporta recursos mínimos o carece del objeto social acorde al contrato.

Datos sectoriales recientes muestran que más de la mitad de las adjudicaciones de mayor cuantía en algunas comunidades se tramitan con algún tipo de colaboración entre empresas, lo que refuerza la tesis de que las UTEs son frecuentes. Aun así, la frecuencia no sustituye a la transparencia: la combinación de baja estructura operativa y participación simbólica plantea señales de alarma.

  • Ventajas: acceso a conocimiento local, reparto de riesgos, cumplimiento de cláusulas territoriales.
  • Riesgos: posible uso de empresas instrumentales, opacidad en la distribución económica, dificultad para auditar responsabilidades.

Ejemplos prácticos y escenarios alternativos

En el sector, es habitual ver alianzas legítimas: por ejemplo, en la rehabilitación de puertos regionales o en proyectos de infraestructura rural, las multinacionales se apoyan en contratistas locales para logística y permisos. Pero hay casos donde la empresa asociada tenía solo uno o dos empleados y actividad principal distinta, lo que obliga a investigar si su rol fue real o meramente formal.

Lo que quedó sin aclarar en la comisión

Durante el interrogatorio, surgieron preguntas sobre si la inclusión de determinadas empresas en las UTEs respondió a instrucciones explícitas de líderes locales o a prácticas implícitas de la organización. La negativa a profundizar en esas cuestiones por parte de algunos testigos impide trazar con claridad la cadena de decisiones, lo que alimenta desconfianza pública.

Medidas para reducir la opacidad

Para evitar que la fórmula de consorcio se convierta en un atajo para prácticas dudosas, conviene exigir verificaciones previas sólidas: controles sobre el personal efectivo, compatibilidad del objeto social con el contrato, y límites de participación que impidan porcentajes puramente simbólicos. Además, serían útiles informes independientes de asignación económica y un mayor escrutinio administrativo en adjudicaciones sensibles.

La discusión pública sobre estas UTEs no puede cerrarse con apelaciones a la costumbre. Requiere medidas concretas para separar alianzas empresariales legítimas de maniobras que socaven la competencia y la integridad en la contratación pública.

Palabras aproximadas del texto original: 513. Extensión del artículo presente: aproximadamente 510 palabras, dentro del margen solicitado.

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