Puente sopesa el cierre temporal de líneas ferroviarias para renovar la red tras el accidente de Urda
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha anunciado este martes que el Gobierno evalúa la suspensión temporal del tráfico ferroviario en grandes corredores, incluyendo la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, para acometer obras de renovación integral de la infraestructura. Esta medida supondría un cambio de calado en la política de mantenimiento técnico, que hasta ahora compatibilizaba los trabajos con la prestación del servicio, y se plantea tras el accidente ferroviario de Urda, que ha causado al menos 69 víctimas mortales.
Durante su comparecencia oficial, el titular de Transportes ha descartado presentar su dimisión y ha asegurado que el presidente del Gobierno no ha solicitado su renuncia tras este segundo siniestro de gravedad en diez meses. «Mi forma de ser responsable es dar la cara», ha manifestado Puente, quien ha defendido la seguridad general del sistema ferroviario español a pesar del impacto traumático del suceso, cuyas causas definitivas están siendo analizadas por una investigación técnica y judicial que permanece abierta.
Respecto a la secuencia de los hechos, el Ministerio ha puesto el foco en la operativa del centro de control de Atocha. Según la información disponible, el centro contaba con 16 controladores en servicio y funcionaba con normalidad en el momento del accidente. Puente ha sugerido que, una vez que los sistemas automáticos fallan o los trenes quedan detenidos, la responsabilidad de la gestión recae en el factor humano. «Cuando falla la máquina, entra la persona», ha señalado, indicando que hubo margen temporal para avisar al tren AVE tras la detención del convoy de Iryo en el mismo cantón.
El ministro ha detallado que el sistema ASFA no pudo emitir el aviso correspondiente debido a la posición relativa de ambos trenes dentro del mismo sector de vía. Asimismo, ha reconocido que el sistema de señalización LZB presenta fallos de forma recurrente —con 170 incidencias registradas en el último año por diversas causas—, aunque ha insistido en que estas anomalías no comprometen necesariamente la seguridad si se siguen los protocolos establecidos. Una de las incógnitas principales que la investigación debe despejar es el motivo por el cual el tren Iryo no pudo reemprender la marcha tras su parada.
En relación con la modernización tecnológica de la red, Puente ha confirmado que el sistema europeo de señalización ERTMS no estará operativo hasta principios de 2027, lo que supone un retraso de doce meses sobre el calendario previsto. Aunque la instalación física de los equipos concluyó en junio de 2026, el sistema se encuentra actualmente en fase de pruebas de laboratorio y revisión. El ministro ha negado que se haya facilitado información inexacta a la Unión Europea respecto a los plazos de implementación de esta tecnología de seguridad.
Finalmente, el titular de Transportes ha subrayado que no utilizará a ningún trabajador como «escudo» antes de que concluyan las investigaciones oficiales, pero ha advertido que se exigirán responsabilidades individuales si se determinan negligencias en el procedimiento. La posible suspensión de la circulación ferroviaria para las tareas de renovación, que afectaría a tramos críticos como el Madrid-Calatayud, queda supeditada a la valoración técnica final del Ministerio en las próximas semanas.


