Marco Rubio defiende la vitalidad de Trump ante el Congreso tras la difusión de videos sobre supuesta somnolencia
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, rechazó este miércoles de manera categórica las afirmaciones que sugieren que el presidente Donald Trump se queda dormido durante las reuniones de trabajo. Durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Rubio calificó al mandatario como una persona «increíblemente activa» y negó la validez de imágenes presentadas por la oposición demócrata.
La controversia surgió cuando el congresista demócrata Ted Lieu proyectó dos grabaciones de reuniones de gabinete en la Casa Blanca. En dichas imágenes, se observa a Rubio interviniendo mientras el presidente aparece junto a él con los ojos cerrados. Ante la acusación de Lieu, quien sostuvo que el video demostraba una falta de veracidad en el testimonio oficial, el secretario de Estado insistió en que nunca ha presenciado tal situación en el ejercicio diario de sus funciones.
«Es falso. Ese tipo nunca duerme y eso es un problema porque me llama a las dos de la mañana o a las cinco de la mañana», manifestó Rubio durante el intercambio. El jefe de la diplomacia estadounidense argumentó que el ritmo de trabajo del mandatario es constante, incluso durante las giras internacionales, donde asegura haberlo visto activo mientras el resto de la comitiva descansa en el avión presidencial.
Rubio lamentó que la audiencia parlamentaria se desviara hacia cuestionamientos sobre la capacidad física del presidente, subrayando que, independientemente de la postura política que se tenga sobre sus medidas, Trump mantiene una energía constante en su labor institucional. Por su parte, el presidente, que cumplirá 80 años el próximo mes de junio, ha defendido previamente que cerrar los ojos en eventos públicos no es señal de somnolencia, sino de concentración.
El debate sobre la salud y la agudeza mental de los líderes políticos se ha convertido en un tema recurrente en el Capitolio. El cuestionamiento hacia Trump ocurre en un contexto donde la opinión pública se muestra dividida; según sondeos recientes de The Washington Post y ABC News, menos de la mitad de los ciudadanos estadounidenses confía plenamente en la aptitud física y mental del actual mandatario para el cargo.
Este episodio parlamentario refleja la persistente polarización en torno a la figura presidencial, evocando críticas similares a las que el propio Trump dirigió anteriormente hacia su predecesor, Joe Biden. Mientras la oposición señala detalles como hematomas o hinchazón en las extremidades del mandatario como signos de alerta, el gabinete de Seguridad Nacional mantiene una postura unificada sobre la plena capacidad operativa del Ejecutivo.


