jueves, septiembre 3, 2026
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Sánchez rechaza crisis con Marruecos por Ceuta sin pruebas

Sánchez defiende ante el Congreso su gestión de la crisis de Ceuta y niega evidencias de una autoría marroquí

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este jueves en el Congreso de los Diputados para dar cuenta de la gestión migratoria y la reciente crisis en la frontera de Ceuta. Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo reivindicó la actuación de su Gabinete y descartó que existan «indicios sólidos» que permitan atribuir al Reino de Marruecos la planificación o ejecución del asalto fronterizo ocurrido los pasados 30 y 31 de julio, desmarcándose de las críticas de la oposición y de los informes policiales que apuntan en sentido contrario.

Sánchez fundamentó su postura en la ausencia de evidencias oficiales que justifiquen, a su juicio, un conflicto diplomático de primer orden. Pese a las referencias de la oposición a un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) que señala la presunta permisividad y guía de agentes uniformados marroquíes durante el asalto, el presidente aseguró que ninguna institución, incluidos los servicios diplomáticos y la Comisión Europea, ha entregado al Gobierno pruebas que vinculen a Rabat con los hechos. No obstante, se comprometió a publicar «todos los informes disponibles» y prometió actuar con «contundencia» si se verificara dicha responsabilidad.

En el plano parlamentario, el debate estuvo marcado por el duro enfrentamiento entre el presidente y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Sánchez acusó al jefe de la oposición de «oportunismo» y de carecer de una alternativa real para la gestión migratoria. El presidente reprochó a Feijóo sus peticiones de llamar a consultas al embajador español en Rabat y convocar a la embajadora marroquí en Madrid, calificando estas medidas como un intento de «echar gasolina al fuego» y de adoptar un discurso cercano a la «ultraderecha europea».

Por su parte, Alberto Núñez Feijóo recriminó al jefe del Ejecutivo la falta de transparencia en la relación bilateral con el país vecino. El líder del PP censuró que la convocatoria de la embajadora marroquí en Madrid, Kerima Benyaich, el pasado 21 de agosto —motivada por declaraciones de ministros marroquíes contra la soberanía española de Ceuta y Melilla— se realizara de forma «clandestina». Asimismo, el bloque de la oposición criticó que el Ejecutivo ignore los indicios de «planificación previa» que manejan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La sesión también incluyó un tenso intercambio con el líder de Vox, Santiago Abascal. Sánchez instó al dirigente a pedir perdón por las declaraciones de su formación que, según el presidente, buscan «deshumanizar» a los inmigrantes. Abascal, en su turno de palabra, acusó al presidente del Gobierno de actuar como un «embajador de Rabat» y de supeditar los intereses nacionales a los del monarca Mohamed VI. Sánchez replicó defendiendo el incremento de recursos policiales en Ceuta bajo su mandato frente a las cifras de la administración anterior.

Finalmente, el jefe del Ejecutivo defendió que la «prudencia» diplomática es la vía más efectiva para garantizar la seguridad nacional en un contexto internacional complejo. Reiteró que el Gobierno no tiene intención de desencadenar una crisis con un país vecino sin contar con «datos sólidos», asegurando que su política migratoria se basa en la gestión de recursos y la cooperación internacional, frente a lo que definió como un deseo «partidista» de la oposición por obtener rédito político de la crisis fronteriza.

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