El Gobierno prioriza la candidatura de Yolanda Díaz a la OIT frente a las aspiraciones de Luis Planas en la FAO
El Ejecutivo central ha formalizado su respaldo a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como candidata a la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta decisión estratégica se produce en un momento de solapamiento de intereses dentro del Consejo de Ministros, ya que el titular de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha iniciado simultáneamente gestiones para postularse como director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Fuentes diplomáticas y gubernamentales consultadas coinciden en la extrema dificultad técnica y política que supone para un mismo Estado miembro obtener la dirección de dos agencias vinculadas a la Organización de las Naciones Unidas de forma concurrente. La práctica internacional sugiere que la concentración de cargos de alto nivel en un solo país genera reticencias entre el resto de las delegaciones, lo que obligaría al Gobierno a decantar su influencia diplomática hacia una de las dos opciones, situando a Díaz en una posición de ventaja relativa tras el anuncio público del presidente Pedro Sánchez.
La aspiración de Luis Planas para liderar la FAO, organismo con sede en Roma, se enfrenta además a la competencia directa de Italia. El país transalpino ha mostrado un interés histórico en mantener su influencia sobre esta institución, señalando al actual número dos de la organización, Maurizio Martina, como posible sucesor. En este escenario, círculos diplomáticos no descartan una negociación de «intercambio de apoyos» entre Madrid y Roma, donde España podría respaldar la candidatura italiana para la FAO a cambio del apoyo de Italia a Yolanda Díaz en la votación de la OIT, prevista para el próximo mes de noviembre.
La labor de promoción de la vicepresidenta segunda se intensificó el pasado mes de junio durante su intervención en la conferencia de Ginebra, sede de la OIT. Desde entonces, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha comenzado a coordinar los esfuerzos para captar el respaldo de los países con derecho a voto. Según fuentes del entorno de Sumar, el respaldo explícito de la Presidencia del Gobierno ha modificado el tablero de opciones, otorgando a Díaz una viabilidad institucional que hasta ahora se mantenía en un plano discreto frente a las gestiones de Planas.
El horizonte de nombramientos internacionales para España no se limita a las agencias de la ONU. El Gobierno también ha manifestado su interés en situar al exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en un puesto de relevancia dentro del Banco Central Europeo (BCE). No obstante, los analistas consideran que esta candidatura se desarrolla en un ámbito estrictamente comunitario, por lo que no entraría en conflicto directo con las cuotas de poder en Naciones Unidas, a diferencia de la pugna interna entre Planas y Díaz.
En última instancia, la resolución de estas candidaturas dependerá de la capacidad de presión y la labor de interlocución directa del presidente del Gobierno. Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores ejerce el brazo ejecutor en las delegaciones de Ginebra y Roma, las fuentes recalcan que se trata de operaciones de alto nivel institucional donde la prioridad se establece en función de la viabilidad política de cada perfil y los equilibrios de poder necesarios para asegurar, al menos, una de las presidencias en juego.


