VENECIA. – La cuarta edición de la Bienal Homo Faber se consolida este mes en la Fondazione Giorgio Cini, ubicada en la isla de San Giorgio Maggiore, como uno de los principales escaparates internacionales de la artesanía contemporánea. La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 30 de septiembre, reúne piezas de excelencia técnica procedentes de diversos puntos del globo, destacando la participación española a través de figuras como la maestra en cestería Siyu Liu.
Bajo la dirección artística de la escenógrafa británica Es Devlin, la presente edición se titula «Una isla de luz» y propone un recorrido narrativo que conecta el trabajo de centenares de artesanos mediante el uso del agua, los espejos y el movimiento. La exposición busca reivindicar el oficio artesanal no solo como una técnica productiva, sino como una práctica cultural y artística que integra el conocimiento técnico con la materialidad y la sostenibilidad.
La representación española cuenta con la propuesta de Siyu Liu, arquitecta de formación cuya práctica profesional ha evolucionado hacia la investigación de las fibras vegetales. Liu centra su trabajo en la cestería contemporánea, explorando las posibilidades expresivas de materiales como la rafia, la bauma y el esparto. Su enfoque se caracteriza por el diálogo entre la arquitectura y la escala portátil, una transición influenciada por su etapa en Barcelona bajo la mentoría de Anna Ramos, directora de la Fundación Mies van der Rohe.
En el marco de la bienal, Liu presenta la obra «Traveling Vase I», una pieza concebida durante una estancia en el desierto de Erg Chebbi, Marruecos. El trabajo refleja una síntesis de tradiciones mediterráneas y técnicas orientales, vinculando la rigidez del bambú y el sauce de su provincia natal de Guizhou, en China, con la flexibilidad de las fibras vegetales predominantes en la Costa Brava y Tarragona.
La metodología de Liu destaca por la traducción de lógicas digitales al lenguaje manual. A pesar de su formación técnica, la artesana reivindica la «baja tecnología» y el aprendizaje basado en el ensayo y el error frente a la precisión correctiva de las herramientas 3D. Según la creadora, mientras la tecnología tiende a predeterminar el resultado, la artesanía permite que sea el propio material y el proceso manual los que guíen la forma final, una filosofía que vincula con la tradición modernista de figuras como Antoni Gaudí.
El proyecto expositivo en Venecia también subraya la importancia del relevo generacional en oficios que, como la cestería, han perdido presencia entre los sectores más jóvenes. Liu aboga por la reinterpretación de estas tradiciones para asegurar su continuidad, transformando el conocimiento histórico en un motor para el diseño contemporáneo. La creación de cada pieza, que puede requerir hasta dos meses de labor, se presenta así como un acto ritual que articula memoria, tiempo y experiencia sensorial.
Con esta edición, la Bienal Homo Faber reafirma su compromiso con la preservación del patrimonio inmaterial y la promoción de los talleres artesanos como espacios de innovación. La integración de la luz como elemento conductor permite a los visitantes profundizar en los procesos de producción y las herramientas que definen los universos creativos de los participantes en esta cita internacional con la excelencia manual.


