La Armada de Estados Unidos despliega un submarino nuclear de la clase Ohio en el puerto de Gibraltar
La Sexta Flota de la Armada de los Estados Unidos ha confirmado el atraque del submarino de misiles balísticos USS Alaska en el puerto de Gibraltar. La embarcación, perteneciente a la clase Ohio, llegó a la colonia británica el pasado 10 de mayo de 2026, en un movimiento que las autoridades militares estadounidenses han calificado como una demostración de flexibilidad y compromiso continuo con sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
A través de un comunicado oficial, el mando naval estadounidense subrayó la relevancia estratégica de este tipo de plataformas. Según la Administración norteamericana, los submarinos de la clase Ohio representan un componente fundamental de la tríada nuclear debido a su capacidad de supervivencia y su carácter indetectable bajo el agua. Este despliegue coincide temporalmente con el desarrollo de la campaña electoral para los comicios autonómicos en la comunidad de Andalucía.
El USS Alaska es una de las 14 unidades de misiles balísticos que integran la flota de submarinos más grande de Estados Unidos. Con una eslora de 171 metros y un desplazamiento de 18.750 toneladas en inmersión, el buque ha motivado la activación de protocolos de seguridad específicos en el Peñón. Las autoridades locales han establecido una zona de exclusión de 200 metros en torno al espigón Sur del puerto de Gibraltar para garantizar el perímetro de seguridad durante su estancia.
La presencia del sumergible ha generado una reacción inmediata por parte de organizaciones civiles. La asociación Verdemar Ecologistas en Acción ha manifestado su rechazo a la llegada de lo que denominan «bombas flotantes», señalando que el Estrecho de Gibraltar es una zona de alta densidad poblacional y elevado valor ambiental. Según fuentes de la organización ambientalista, el puerto gibraltareño se ha convertido en un punto frecuente para el mantenimiento de unidades de propulsión nuclear, contabilizando más de un centenar de escalas de este tipo desde el año 2000.
Desde el colectivo ecologista se ha advertido sobre los riesgos asociados a los reactores nucleares, citando amenazas derivadas de fenómenos meteorológicos extremos, el envejecimiento de las instalaciones y posibles fallos técnicos. Verdemar ha calificado la situación de la Bahía de Algeciras como una «ratonera» para este tipo de naves de gran calado y ha reiterado su exigencia de que la zona quede libre de buques de propulsión nuclear, rechazando la implementación de planes de emergencia en favor de la salida definitiva de este tipo de embarcaciones de la zona.


