Estados Unidos impone arancel del 50% a las importaciones provenientes de Canadá
WASHINGTON — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que establece un arancel del 50% a la mayoría de los productos importados desde Canadá. La medida, que entrará en vigor en un plazo de 30 días, representa un endurecimiento significativo de la política comercial hacia el socio del norte, aunque excluye sectores estratégicos como la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado.
Este nuevo gravamen se suma al régimen arancelario general del 10% vigente desde febrero, el cual fue implementado tras la suspensión judicial de aranceles previos bajo leyes de emergencia. Según el texto oficial, la disposición alcanza a productos que hasta ahora se encontraban protegidos por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), alterando el marco de intercambio comercial trilateral.
La Casa Blanca justificó la decisión señalando que Canadá mantiene prácticas comerciales calificadas como «perjudiciales» para los intereses estadounidenses. Entre los puntos de conflicto mencionados se encuentran las restricciones al acceso de productos lácteos, aranceles elevados a determinados bienes agrícolas e impuestos sobre servicios digitales. Asimismo, Washington citó las represalias comerciales adoptadas anteriormente por Ottawa como un factor para la actual escalada impositiva.
En el ámbito político y ambiental, el mandatario republicano vinculó la medida a la gestión de los incendios forestales en las provincias de Manitoba, Saskatchewan y Ontario. Trump sostuvo que el humo generado por estos siniestros ha afectado la calidad del aire en varios estados del norte y el noreste de Estados Unidos, provocando alertas sanitarias y costos económicos que calificó de «incalculables». El Ejecutivo estadounidense acusó al Gobierno canadiense de no gestionar adecuadamente sus recursos forestales.
Finalmente, la orden ejecutiva introduce mecanismos de control estrictos contra la elusión de impuestos. El documento estipula que aquellas mercancías que sean desviadas a través de terceros países mediante transbordos para evitar el pago del gravamen principal estarán sujetas a un arancel adicional del 40%. Con esta disposición, el Gobierno de Estados Unidos busca cerrar las vías de triangulación comercial y asegurar el cumplimiento de la nueva política arancelaria.


