Seguridad Nacional alerta de la presencia de 600 narcolanchas y un aumento de la agresividad criminal en el Estrecho
El Gobierno de España, a través del último informe del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), ha advertido sobre la consolidación de una amenaza creciente en las costas españolas, cifrando en más de 600 las embarcaciones de alta velocidad tipo «go-fast» sospechosas de participar en el tráfico de estupefacientes. El documento, que analiza la situación de la seguridad marítima y el crimen organizado, subraya una reactivación de las rutas tradicionales y una mayor capacidad ofensiva de las redes criminales, especialmente en el área del Estrecho de Gibraltar y el arco Canarias-Atlántico.
Según los datos facilitados por el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) de la Armada, la actividad delictiva ha mostrado una tendencia al alza durante el año 2025 tras un periodo de relativo descenso en las aprehensiones de hachís. El informe destaca que Marruecos se mantiene como el principal productor y origen de la sustancia hacia España, observándose un incremento en la agresividad de las organizaciones narcotraficantes, que han comenzado a emplear armas de guerra y tácticas de embestida contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) para evitar la interceptación de los alijos.
El análisis institucional del DSN vincula esta escalada de violencia con incidentes recientes de gravedad, como el fallecimiento de dos agentes de la Guardia Civil a 80 millas de Huelva y el de un agente de la Gendarmería de Portugal en el río Guadiana tras ser embestida su embarcación. Aunque el volumen total de incidentes violentos no supera significativamente los registros de años previos, el Ejecutivo manifiesta su preocupación por la «vulnerabilidad creciente» de las zonas estratégicas del sur peninsular y la sofisticación de los medios empleados por las mafias.
Una de las novedades que resalta el informe es la diversificación de las actividades delictivas. Seguridad Nacional confirma que los grupos organizados están utilizando las infraestructuras logísticas y las rutas diseñadas para el tráfico de drogas para facilitar la inmigración ilegal. Esta convergencia de tráficos ilícitos se ve complementada por un desplazamiento geográfico de la presión policial: ante la vigilancia en el río Guadalquivir y el Campo de Gibraltar, las redes han extendido sus operaciones hacia la provincia de Huelva, la región del Algarve en Portugal y el arco de Levante, alcanzando incluso costas del sur de Francia e Italia.
En el ámbito logístico, el documento reporta un incremento sensible en la incautación de combustible destinado al abastecimiento de estas naves en alta mar. Asimismo, se ha detectado la recuperación de la vía aérea mediante el uso de aeronaves ligeras y drones para el transporte de cargamentos entre Marruecos y España. En paralelo, el informe describe la consolidación de la denominada «ruta atlántica del hachís», donde la droga es trasladada desde Marruecos hacia países del golfo de Guinea para ser transportada posteriormente por vía terrestre a través del Sahel con destino final en Europa o Próximo Oriente.
Finalmente, el Departamento de Seguridad Nacional advierte sobre la implementación de sistemas de «trueque» entre organizaciones criminales para maximizar beneficios y dificultar el rastreo financiero. Estas prácticas consisten en el intercambio de cocaína y hachís utilizando las mismas embarcaciones transatlánticas, optimizando así los fletes y las rutas de distribución internacional. Ante este escenario, el informe aboga por mantener y reforzar la cooperación internacional, especialmente con las autoridades de Portugal y Marruecos, para hacer frente a la mutabilidad de las redes de narcotráfico.


