Yolanda Díaz asumirá la dirección general adjunta de la OIT a partir de 2027
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha confirmado a su entorno de confianza que asumirá el cargo de directora general adjunta en la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta decisión sitúa a la líder de Sumar en la cúpula del organismo dependiente de las Naciones Unidas (ONU) con sede en Ginebra, marcando el inicio de su salida de la política nacional española para integrarse en la diplomacia multilateral.
El nuevo horizonte profesional de la ministra conlleva una retribución anual aproximada de 250.000 euros. Esta cifra se ajusta a los baremos salariales establecidos por la ONU para sus puestos de alta dirección, a los que se añaden los complementos reglamentarios por el coste de vida en Suiza y otros beneficios sociales derivados del estatuto de funcionario internacional.
La incorporación de Díaz a la estructura directiva se encuadra en el proceso de renovación del organismo previsto para el año 2027, cuando expira el actual mandato y debe configurarse una nueva dirección para el periodo 2027-2032. Aunque la vicepresidenta fue propuesta formalmente por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para optar a la máxima dirección, la previsible continuidad del actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo —quien cuenta con un sólido respaldo del bloque africano—, ha reorientado la postulación hacia la dirección adjunta, cargo ocupado actualmente por Celeste Drake.
El calendario institucional de la OIT fija el próximo 31 de agosto como fecha límite para la recepción de candidaturas. Posteriormente, el 23 de septiembre se celebrará una presentación de propuestas, seguida de audiencias privadas ante el Consejo de Administración el 9 de noviembre. La votación definitiva que ratificará la nueva estructura de mando tendrá lugar el 16 de noviembre.
La trayectoria hacia este organismo internacional no ha estado exenta de críticas en el ámbito parlamentario nacional. La oposición ha señalado la coincidencia temporal entre la aprobación, por parte del Consejo de Ministros el pasado 7 de julio, de una aportación voluntaria de 1,7 millones de euros a la OIT y la formalización de la candidatura de Díaz apenas dos semanas después. Desde el Ejecutivo se encuadra este desembolso dentro de la práctica habitual de la diplomacia española en organismos multilaterales.
En el plano técnico y geopolítico, el movimiento hacia la dirección adjunta se interpreta como una adaptación a la realidad de los apoyos internacionales. Pese a los intentos iniciales de recabar apoyos en el «sur global» y países como China o Brasil, el bloque africano se ha mantenido alineado con la actual dirección. Asimismo, la resistencia de algunos socios europeos a perfiles políticos estrechamente vinculados al actual Ejecutivo español ha condicionado las aspiraciones a la secretaría general.
La salida confirmada de Yolanda Díaz hacia Ginebra abre un escenario de relevo en Sumar y en la composición del Gobierno de coalición. La necesidad de una sucesión ordenada en el Ministerio de Trabajo obligará a los socios del Ejecutivo a renegociar los equilibrios internos y los liderazgos parlamentarios en una legislatura marcada por la complejidad de la aritmética legislativa y la agenda judicial.


