El Gobierno de Cuba califica de injerencia el llamado del secretario de Estado de EE. UU. a una transición política
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, rechazó este miércoles las declaraciones del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, a quien describió como un «vocero de intereses corruptos y revanchistas». El pronunciamiento surge tras la difusión de un videomensaje del funcionario estadounidense en el que instaba a la ciudadanía de la isla a construir una «nueva Cuba» bajo una renovada relación con Washington.
En su respuesta institucional, Rodríguez sostuvo que Rubio emplea un «libreto mendaz» con el objetivo de responsabilizar a la administración cubana por las carencias que atraviesa la población, las cuales el canciller atribuyó a las medidas coercitivas impuestas por el Gobierno de EE. UU. Según el diplomático cubano, los intereses representados por Rubio se concentran en sectores del sur de la Florida y no reflejan el sentir de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses ni de los cubanos residentes en ese país.
El secretario de Estado, Marco Rubio, de ascendencia cubana, había dirigido previamente un mensaje de cinco minutos apelando a los «cubanos de a pie» para establecer un sistema fuera del control de las élites militares de la isla, mencionando específicamente al conglomerado Gaesa. En su intervención, Rubio vinculó la falta de electricidad, combustible y alimentos con una presunta gestión irregular de los recursos estatales por parte de la dirigencia en La Habana.
La tensión diplomática se enmarca en la conmemoración del 20 de mayo, fecha que marca el aniversario de la instauración de la República en 1902. Mientras Rubio reivindicó la efeméride como el inicio de la independencia de la isla, el Gobierno cubano la calificó de «nefasta». Para las autoridades locales, aquel periodo representó una etapa neocolonial bajo la Enmienda Platt, apéndice constitucional que permitía a Washington intervenir militarmente en los asuntos internos de Cuba.
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel se sumó a las críticas a través de sus canales oficiales, definiendo la fecha histórica como un símbolo de «intervención, injerencia y despojo». Díaz-Canel afirmó que estas propuestas de transición externa buscan el regreso de una «república tutelada» y aseguró que la postura de Washington ha fortalecido el sentimiento antimperialista en las generaciones actuales.
Finalmente, el viceministro de Asuntos Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, señaló que el discurso del Departamento de Estado busca justificar la escalada de sanciones económicas. Desde el pasado mes de enero, Estados Unidos ha incrementado la presión sobre la isla mediante la implementación de un bloqueo petrolero y sanciones reforzadas en sectores vitales, con el objetivo declarado de incentivar reformas económicas y políticas en el país caribeño.


