Un juzgado de Bilbao abre juicio oral contra la actriz Ane Lindane por un presunto delito de escarnio
El Tribunal de Instancia de Bilbao ha ordenado la apertura de juicio oral contra la actriz y monologista Ane Miren Hernández Unda, conocida artísticamente como Ane Lindane, por un presunto delito de escarnio. La causa judicial se inicia tras la denuncia presentada por la Fundación Española de Abogados Cristianos, a raíz de una actuación satírica realizada por la procesada en el interior de un templo religioso.
Los hechos que motivan el procedimiento se sitúan en el 29 de junio, durante la celebración del festival cultural Euskal Herria Zuzenean (EHZ) en la localidad francesa de Arbérats-Sillègue. Según el escrito de acusación, la actriz accedió al altar mayor de la iglesia de San Lorenzo y, ante un público aproximado de 200 personas, utilizó un crucifijo para simular un acto de masturbación mientras profería la proclama «Hil da Jainkoa» (Dios ha muerto).
A pesar de que la actuación física tuvo lugar en territorio francés, la jurisdicción española ha asumido el caso debido a la difusión posterior del registro videográfico en redes sociales. La Audiencia Provincial ha respaldado este criterio competencial, al considerar que la publicación del vídeo y los comentarios adjuntos —donde la acusada afirmaba haber «mancillado y blasfemado» para denunciar abusos eclesiásticos— tuvieron plena consumación y efectos en España.
La acusación particular, ejercida por Abogados Cristianos, solicita para la procesada una multa penal de ocho meses. La organización sostiene que el inmueble mantenía su condición de lugar sagrado al no haber sido desacralizado por la autoridad competente. En este sentido, el obispo de Bayona, Marc Aillet, calificó en su momento los hechos como «sacrilegio y profanación», llegando a celebrar una misa de reparación en el templo afectado.
Polonia Castellanos, presidenta de la Fundación Española de Abogados Cristianos, ha manifestado que el uso de símbolos centrales de la fe para realizar actos obscenos en un altar constituye una «humillación intolerable» para la comunidad creyente. La parte demandante defiende que la actuación no se ampara en el derecho a la libertad de expresión, sino que se trata de un ataque deliberado con el fin de ridiculizar las creencias religiosas.
Por su parte, la defensa de la actriz ha enmarcado históricamente sus actuaciones en el ámbito de la sátira y la crítica social. Con la apertura del juicio oral, el tribunal deberá determinar si la conducta de Hernández Unda encaja en los tipos penales que protegen los sentimientos religiosos o si, por el contrario, queda protegida por el ejercicio de la creación artística y la libertad de opinión.


