El concepto de decoro literario se posiciona como eje central frente a la subjetividad en la narrativa contemporánea
El debate académico y crítico sobre la calidad de la producción literaria actual ha retomado el concepto clásico de «decoro» como una herramienta esencial para la estructura narrativa. Juan Marqués, doctor en Filología Hispánica y crítico literario, sostiene que la eficacia de una obra, ya sea de ficción o testimonial, depende de la adecuación del autor a la esencia de lo que se relata, desplazando otros valores modernos como la «honestidad» o la transparencia biográfica irrelevante.
Bajo la estructura de la pirámide invertida, el análisis sitúa la coherencia interna por encima de la acumulación de datos cotidianos. En este sentido, el decoro no se define como una norma de comportamiento moral o decencia, sino como la «bendita docilidad de ser lo que se es». Este principio, heredado del teatro medieval y los autos sacramentales, exige que los personajes y autores cumplan con el rol arquetípico que justifica su presencia en el texto, evitando digresiones que rompan el equilibrio entre la tensión y el descanso narrativo.
La irrelevancia de lo cotidiano en las memorias y diarios
Uno de los puntos críticos señalados en la actual corriente editorial es la inclusión de detalles triviales en géneros testimoniales. Marqués ejemplifica este fenómeno a través de las memorias de figuras públicas y personajes históricos. Se argumenta que, cuando un deportista de élite o un actor político de relevancia histórica, como Albert Speer, detiene su relato para describir preferencias gastronómicas o hábitos menores sin trascendencia, se produce una falta de decoro escénico.
La crítica institucional sugiere que el lector busca el núcleo de la experiencia que justifica la existencia del libro. Por tanto, el desvío hacia aspectos llamativamente irrelevantes es interpretado como una pérdida de las «riendas del libro», donde el autor no logra discernir entre las zonas de emoción y las pausas necesarias, afectando la calidad técnica de la narrativa.
Decoro frente a honestidad: una distinción terminológica
El análisis también aborda la saturación del término «honestidad» en el debate literario actual. Desde una perspectiva técnica, se considera que este sustantivo es escasamente operativo y suele confundirse con la sinceridad, la franqueza o el impudor. Mientras que la sinceridad puede llevar a revelar verdades personales crudas, el decoro literario opta por la reserva y la adecuación al propósito artístico.
En el ámbito de la autoficción, género de alta presencia en las novedades bibliográficas, el decoro consiste en incidir en la dimensión de la ficción sin subrayarla. La propuesta académica subraya que el valor de una novela inspirada en experiencias reales radica en su capacidad para desentenderse de la correspondencia exacta con los hechos externos, permitiendo que la narrativa funcione bajo sus propias leyes de verosimilitud.
Conclusiones sobre la función del autor
Finalmente, se reivindica la figura del autor que se amolda a su talento específico, citando el caso de Josep Pla como un ejemplo de equilibrio donde el detalle cotidiano —como la gastronomía— puede ser el centro de la obra si esa es la especialidad del escritor. La premisa fundamental para la crítica especializada es que la literatura debe recuperar la conciencia de su propia naturaleza profesional, evitando que la búsqueda de la supuesta «honestidad» personal comprometa la integridad estructural de la obra de arte.


