El guitarrista Paco Soto ultima su cuarto trabajo discográfico tras el éxito de ‘La mesa redonda’
El músico murciano Paco Soto (Águilas, 1991) se encuentra actualmente finalizando la producción de su cuarto álbum de estudio, un proyecto que busca consolidar su identidad artística tras la repercusión de su anterior trabajo, ‘La mesa redonda’ (2025). El guitarrista, reconocido por integrar influencias norteafricanas en el lenguaje flamenco, plantea esta nueva entrega como su propuesta más personal hasta la fecha, orientada hacia la sencillez compositiva y la transmisión directa de emociones.
La trayectoria reciente de Soto ha estado marcada por colaboraciones con figuras de primer nivel en el panorama musical internacional, incluyendo a Estrella Morente, Israel Fernández y una participación póstuma de Chavela Vargas. No obstante, en esta nueva etapa creativa, el artista ha manifestado su intención de alejarse de la complejidad técnica excesiva para adoptar una perspectiva más intuitiva. Según explica el propio músico, su objetivo actual es recuperar la frescura de la ejecución inspirada en la mirada infantil, priorizando la «simpleza bien llevada» sobre la demostración de destreza formal.
Uno de los elementos distintivos de la propuesta sonora de Soto es su formación cultural híbrida. Aunque nacido en España, el guitarrista residió siete años de su infancia en Marruecos, una experiencia que ha definido su estética musical. Esta influencia «moruna», derivada de su estancia en Tánger, le ha permitido desarrollar un sonido propio dentro del género flamenco, alejándose de los cánones tradicionales para explorar una sonoridad que él mismo define como «marina». Esta singularidad le otorga un espacio de mediación entre la herencia gitana y su origen payo, bajo una premisa de respeto a los códigos del flamenco y aprendizaje constante.
En el ámbito profesional, el intérprete defiende una ética de trabajo rigurosa y una visión vitalista de la creación artística. Soto, quien ha superado diversas complicaciones de salud en su juventud, sostiene que la música debe ejercerse desde una «obligación de la alegría», rechazando el dramatismo impostado en el escenario. Para el guitarrista, el éxito profesional no se mide únicamente por el reconocimiento institucional o los premios, sino por la capacidad de generar melodías que perduren en el imaginario colectivo y por la responsabilidad de mantener el compromiso con el oficio.
De cara al futuro inmediato, la actividad del músico se centrará en la presentación en directo de sus nuevas composiciones. El formato de su próxima gira contempla una estructura dinámica con una rotación de músicos colaboradores, entre los que destacan nombres de la talla de Javier Colina, Alana Sinkey o David de Jacoba. Esta metodología busca evitar la estandarización interpretativa y mantener vigente la sensación de «estreno constante» en cada concierto, reafirmando su apuesta por la evolución permanente de su discurso sonoro.


