Israel registra una participación histórica en sus primeras elecciones tras el inicio de la guerra
La Comisión Electoral Central de Israel ha informado que la participación en los comicios generales de este martes alcanzó el 66,7% a las 18:00 hora local. Esta cifra representa un incremento de más de nueve puntos porcentuales respecto a la jornada electoral anterior y se posiciona como el índice de asistencia a las urnas más alto en la historia del país para esa franja horaria.
Hasta el último reporte oficial, más de 4,8 millones de ciudadanos han ejercido su derecho al voto en una jornada que mantendrá los colegios abiertos hasta las 22:00 horas. En los principales centros urbanos se observa una movilización significativa: Tel Aviv registra una participación cercana al 59%, mientras que en Jerusalén las cifras superan el 55%. Por su parte, el Ejército israelí notificó que la asistencia de militares en activo alcanzó el 68%, superando también los registros de los comicios de 2022.
Ante la elevada concurrencia, las autoridades electorales han advertido sobre un posible retraso en el escrutinio definitivo. El presidente del órgano electoral explicó que se prevé un aumento sustancial en el volumen de los denominados «sobres dobles», que corresponden a los votos emitidos por militares, personas hospitalizadas, presos y otros colectivos que votan fuera de su lugar de residencia habitual. Se estima que estos votos podrían alcanzar los 650.000, lo que podría postergar la publicación de resultados concluyentes hasta la noche del jueves o la mañana del viernes.
Esta jornada electoral adquiere una relevancia institucional crítica al ser la primera consulta popular celebrada tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y el desarrollo del conflicto en la Franja de Gaza. El proceso resulta decisivo para el futuro político del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien acudió a votar en Jerusalén reafirmando la importancia de la movilización ciudadana en este contexto excepcional.
Las proyecciones previas a la jornada sugieren un escenario de alta fragmentación parlamentaria. Tanto el bloque oficialista como la oposición, encabezada por Gadi Eisenkot, afrontan dificultades para alcanzar la mayoría absoluta de 61 escaños en la Knesset. Bajo esta coyuntura, la representación de los partidos árabes y el recuento final de los votos especiales se perfilan como los factores determinantes para la viabilidad de una futura coalición de Gobierno.


