Fedea proyecta que el gasto por intereses de las comunidades autónomas se triplicará hasta 2029
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha advertido en su más reciente informe sobre la vulnerabilidad de las finanzas autonómicas ante el nuevo escenario de política monetaria. Según el estudio elaborado por los economistas Carmen Marín y Manuel Martínez, el gasto destinado a sufragar los intereses de la deuda de las comunidades autónomas se triplicará en un periodo de siete años respecto a las cifras registradas en 2022, impulsado por el endurecimiento de los tipos de interés y el elevado volumen de pasivo acumulado.
El análisis señala que, mientras el tipo de interés medio para las haciendas regionales se situaba en el 1,1% en 2022, las proyecciones indican que este ascenderá hasta el 3,3% en 2027. Este incremento responde a la necesidad de refinanciar los vencimientos de deuda vigentes a tipos significativamente superiores a los de la deuda amortizada, en un contexto donde el Banco Central Europeo (BCE) ha elevado los tipos de interés de referencia para contener las presiones inflacionistas globales.
La trayectoria de la deuda pública autonómica muestra un deterioro fiscal sostenido en las últimas décadas. Desde el año 2008, el peso de la deuda sobre el Producto Interior Bruto (PIB) pasó del 6% hasta alcanzar un máximo histórico del 27,2% en 2020, coincidiendo con los efectos de la Gran Recesión y la pandemia de coronavirus. Aunque se prevé una senda de reducción que situaría la deuda en el 17,1% del PIB para 2029, Fedea matiza que esta evolución positiva depende de supuestos optimistas, como un crecimiento del PIB nominal superior al 4% y el cumplimiento estricto de los objetivos de déficit.
El informe subraya que la situación fiscal de las autonomías «aún no está saneada», citando un déficit estructural del 0,6% del PIB previsto para 2025. Los autores inciden en que, durante los periodos de crisis anteriores, las administraciones regionales priorizaron el gasto público sin mostrar una preocupación equilibrada por la sostenibilidad financiera a largo plazo. Esta herencia fiscal, sumada a un entorno internacional de incertidumbre y alza de precios energéticos, condiciona la capacidad de maniobra de los gobiernos regionales.
En el marco de la política monetaria, el estudio toma como referencia la subida de tipos del BCE hasta el 2,40%, con efectos proyectados para junio de 2026, lo que elevaría el coste de la deuda pública española a niveles cercanos al 3%. Ante esta realidad, Fedea advierte de que el incremento del servicio de la deuda obligará inevitablemente a redirigir recursos económicos que actualmente se destinan a otras políticas públicas, limitando la inversión en servicios esenciales.
Finalmente, el organismo recomienda a las comunidades autónomas actuar con «especial prudencia» al diseñar políticas fiscales de carácter expansivo. La institución recalca que sus resultados no deben entenderse como una predicción inamovible, sino como un ejercicio de proyección basado en políticas constantes que pone de manifiesto la necesidad urgente de calibrar la sostenibilidad de las cuentas públicas ante un escenario de financiación más costoso.


