Ford califica de «equivocadas» las críticas de la Administración Trump por su alianza con Geely en Valencia
La multinacional automovilística Ford ha rechazado formalmente las críticas emitidas por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, en relación con sus vínculos comerciales con empresas de origen chino. A través de un comunicado oficial, la compañía calificó de «equivocada» y plagada de «errores factuales» una misiva enviada por el secretario de Transporte, Sean Duffy, en la que se cuestiona la seguridad económica de las operaciones conjuntas del fabricante, con especial énfasis en su alianza con la firma Geely para la planta de Almussafes, en Valencia.
El núcleo de la controversia reside en la preocupación manifestada por el secretario Duffy sobre la creciente dependencia de Ford hacia la tecnología y el capital del país asiático. Según el representante gubernamental, este tipo de acuerdos suponen una amenaza para la independencia de las cadenas de suministro de Estados Unidos y permiten que un «adversario estratégico» consolide su posición en los mercados occidentales. Ford, por su parte, acusó al titular de Transporte de intentar «acaparar titulares» y defendió su trayectoria como el fabricante que más vehículos produce y exporta desde territorio estadounidense.
La operación en la factoría valenciana de Almussafes es un pilar central en esta disputa diplomática y empresarial. El acuerdo establece la creación de una sociedad conjunta donde Ford mantendrá el 66 % de la propiedad, mientras que Geely controlará el 34 % restante tras una inversión de 221 millones de euros. Este proyecto es considerado vital para la viabilidad a largo plazo de la planta española, ya que contempla la fabricación de cinco nuevos modelos a partir de 2028 y la expansión de una plantilla que actualmente supera los 4.100 trabajadores.
Desde la perspectiva estratégica de Ford y Geely, la alianza busca optimizar el uso de una instalación con capacidad para producir medio millón de vehículos anuales, reduciendo costes operativos en un mercado europeo altamente competitivo. La compañía estadounidense insistió en que estas colaboraciones son necesarias para la eficiencia industrial y negó rotundamente haber propuesto marcos legales para facilitar el establecimiento de empresas conjuntas chinas en suelo estadounidense, desmintiendo así las acusaciones de la Secretaría de Transporte.
Además del caso español, el secretario Duffy cuestionó el uso de tecnología de baterías de la empresa china CATL en una planta de Michigan y los acercamientos de Ford hacia la firma BYD. La respuesta del fabricante fue tajante: el acuerdo con CATL se limita exclusivamente a una licencia tecnológica y de servicios, manteniendo Ford la propiedad íntegra de la fábrica y garantizando el empleo de 1.700 trabajadores locales. Ford lamentó, finalmente, que el secretario no se pusiera en contacto con la dirección de la empresa antes de hacer pública una carta que consideran perjudicial para su reputación corporativa.


