Giorgia Meloni alcanza los 1.413 días de mandato y consolida la mayor estabilidad gubernamental en la historia republicana de Italia
El Gobierno encabezado por la primera ministra Giorgia Meloni ha alcanzado este viernes los 1.413 días consecutivos en el poder, consolidándose como el Ejecutivo de mayor duración en la historia de la República Italiana. Esta efeméride sitúa la gestión de Meloni como el periodo de estabilidad política más prolongado desde la instauración del sistema republicano tras la Segunda Guerra Mundial, superando los registros de sus predecesores inmediatos y marcando un hito en la gobernanza del país transalpino.
Para conmemorar este récord de permanencia, el partido Hermanos de Italia ha organizado un acto institucional y político en la ciudad de Bari. Bajo el lema «El Gobierno más estable, una Italia más fuerte», la mandataria tiene previsto realizar un balance de su gestión en un escenario que busca proyectar una imagen de cohesión y fortaleza institucional frente a los desafíos económicos y sociales que afronta la nación.
En términos macroeconómicos, el Ejecutivo de Meloni presenta indicadores que avalan su gestión ante los socios europeos. El desempleo en Italia ha descendido este año al 5%, su nivel más bajo desde que comenzaron los registros nacionales en 2004. Asimismo, el Gobierno ha mantenido el rigor presupuestario dentro de los parámetros exigidos por la Unión Europea, lo que hace prever que Bruselas retire a Roma del procedimiento de déficit excesivo en la próxima primavera. En el ámbito migratorio, las autoridades han reportado una reducción significativa en las llegadas por vía marítima desde el norte de África en comparación con el ejercicio anterior.
No obstante, la administración italiana se enfrenta a problemas estructurales de largo recorrido. Entre ellos destacan la baja productividad, el estancamiento salarial y un declive demográfico persistente que afecta a la sostenibilidad del modelo social. Expertos académicos señalan que el agotamiento de los fondos del plan de recuperación post-pandemia de la UE supone un reto adicional, ya que el impulso al crecimiento que estos proporcionaban deberá ser sustituido por reformas internas en un entorno fiscal internacional complejo.
A nivel legislativo, Meloni ha experimentado reveses significativos en su agenda de reformas. El pasado mes de marzo, la propuesta de reforma del poder judicial fue rechazada, y los intentos por modificar la ley electoral y el marco institucional de la presidencia del Gobierno han generado fricciones dentro de la coalición conservadora. Estas tensiones se han manifestado en diversas votaciones parlamentarias, evidenciando las diferencias de criterio entre Hermanos de Italia, la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia.
En el espectro político, ha surgido una nueva corriente de oposición por el flanco derecho representada por el exgeneral Roberto Vannacci y su movimiento Futuro Nazionale. Con un discurso crítico hacia la Unión Europea y la ayuda militar a Ucrania, este sector está captando el apoyo de votantes descontentos con la línea moderada adoptada por Meloni en política exterior. Las encuestas sitúan el respaldo a Vannacci en el 7,5%, superando a Forza Italia y acercándose a los niveles de apoyo de la Liga.
A pesar del surgimiento de nuevas fuerzas y el desgaste natural del ejercicio del poder, Hermanos de Italia mantiene un apoyo electoral cercano al 26%. Sin embargo, la ventaja de la coalición de centroderecha se ha visto reducida frente a un bloque de centroizquierda que, aunque carece de un liderazgo único definido, ha mostrado signos de consolidación en los últimos sondeos. Con las elecciones previstas para 2027, la estabilidad demostrada por el Gobierno de Meloni será el eje central sobre el que pivotará la política italiana en los próximos meses.


