El mundo de la música clásica lamenta el fallecimiento de Michael Tilson Thomas (1944-2026), director de orquesta, compositor y pedagogo estadounidense, quien falleció este 22 de abril tras una prolongada batalla contra un tumor cerebral diagnosticado en 2021. Conocido internacionalmente por sus siglas MTT, el director laureado de la Sinfónica de San Francisco deja un legado marcado por la renovación del repertorio americano y una labor divulgativa que transformó la percepción de la música académica en la era digital.
La trayectoria de Tilson Thomas alcanzó su madurez definitiva al frente de la Sinfónica de San Francisco, institución que lideró durante veinticinco años y con la que consolidó una discografía de referencia, destacando sus ciclos de las sinfonías de Gustav Mahler. Su última aparición en el podio tuvo lugar en abril del año pasado, cuando dirigió a la formación californiana en un concierto conmemorativo por su octogésimo aniversario, cerrando una etapa vital que él mismo calificó como una «coda maravillosa» tras conocer la gravedad de su dolencia.
Nacido en Los Ángeles en el seno de una familia con profundas raíces en el teatro yiddish de Nueva York y la producción artística de Broadway, Tilson Thomas se formó bajo la influencia de figuras vanguardistas como Stockhausen y Pierre Boulez. Sin embargo, su identidad musical quedó definida por la tutela de Aaron Copland y, muy especialmente, por su estrecha relación con Leonard Bernstein. Tras debutar de forma imprevista con la Sinfónica de Boston en 1969 sustituyendo a William Steinberg, MTT fue señalado por la crítica como el heredero natural de Bernstein, asumiendo posteriormente la dirección de los célebres «Young People’s Concerts» de la Filarmónica de Nueva York.
A diferencia del canon tradicional europeo, la visión de Tilson Thomas se centró en la emancipación de la música estadounidense. A través de su labor con la Sinfónica de San Francisco, el director impulsó la programación de compositores contemporáneos y reivindicó la figura de Charles Ives como el pilar de un lenguaje sonoro propiamente americano. Su enfoque interpretativo de Mahler, alejado del profetismo vanguardista europeo, buscó los puntos de conexión con el folclore y la pluralidad cultural que el compositor austriaco exploró durante su estancia en Nueva York.
En el ámbito de la gestión y la educación, su impacto se extendió más allá de las salas de concierto convencionales. En 1987 fundó la New World Symphony en Miami Beach, una academia orquestal destinada a preparar a jóvenes talentos para la carrera profesional. Asimismo, fue pionero en el uso de nuevas tecnologías con la creación de la Orquesta Sinfónica de YouTube y el proyecto «Keeping Score», una serie de documentales y recursos interactivos diseñados para acercar la historia de la música al gran público sin concesiones pedagógicas ni pretensiones elitistas.
Como compositor, su obra reciente se recopiló en el álbum «Grace» (2024), donde destaca su interés por la lírica de autores como Walt Whitman y Rainer Maria Rilke. Entre sus piezas más notables figura el oratorio basado en el diario de Anna Frank, compuesto en 1990 para Audrey Hepburn. Su filosofía profesional quedó sintetizada en su defensa de la curiosidad como único requisito para el disfrute musical, instando a las nuevas generaciones a sumergirse en el arte y transmitirlo como un testimonio vivo.
El fallecimiento del director se produce apenas dos meses después del de su pareja, Joshua Robinson, con quien compartió cincuenta años de vida personal y profesional. Con su partida, desaparece una de las últimas figuras que vinculó directamente la tradición del siglo XX con los desafíos de la música institucional en el siglo XXI.


