García-Page califica de «desastre» la gestión gubernamental de la crisis de Ceuta tras los informes del CNI
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha expresado este jueves una severa crítica hacia la gestión realizada por el Gobierno de España durante la crisis migratoria de Ceuta en 2021. Las declaraciones del dirigente autonómico se producen tras la desclasificación de informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los cuales revelan que los servicios de inteligencia advirtieron con antelación sobre la entrada masiva de personas a través de la frontera marroquí.
Durante una entrevista en el programa «Más de uno» de Onda Cero, García-Page ha definido la actuación del Ejecutivo central como «uno de los grandes desastres de gestión» de la reciente etapa democrática. El presidente regional ha advertido que el relato oficial sobre estos hechos podría comprometer la credibilidad institucional, llegando a compararlo con la gestión informativa de otros hitos históricos de calado nacional.
El foco de la controversia se centra en el uso de la información suministrada por el CNI. Según los documentos recientemente conocidos, los servicios secretos alertaron a organismos dependientes del Ministerio del Interior y a sus homólogos marroquíes un día antes de que se produjera la crisis. García-Page ha cuestionado la diligencia del Ejecutivo al procesar estas advertencias, señalando que, con independencia de la intensidad del aviso, la clave reside en conocer qué medidas preventivas se adoptaron.
En su intervención, el mandatario socialista ha exculpado de cualquier responsabilidad a los cuerpos técnicos y de seguridad. Ha reivindicado expresamente la labor del CNI, la Guardia Civil y la Policía Nacional, argumentando que los posibles errores deben buscarse exclusivamente en la «gestión política de la información» recibida. «¿A quién le tiene que pedir explicaciones el pueblo español? ¿No será al Gobierno?», ha inquirido de forma retórica.
García-Page ha incidido en que lo sucedido en Ceuta no debe analizarse únicamente como un fenómeno migratorio, sino como una cuestión de seguridad nacional e integridad territorial. Bajo esta premisa, ha instado a realizar un diagnóstico preciso de los fallos de coordinación antes de proponer nuevas soluciones legislativas o diplomáticas para evitar la repetición de incidentes similares en el perímetro fronterizo.
Asimismo, el presidente castellanomanchego ha aprovechado la ocasión para reflexionar sobre la situación interna de su formación política y el actual escenario parlamentario. Ha cuestionado la influencia de las minorías en la gobernabilidad del Estado y ha defendido la coherencia de sus posturas personales frente a los cambios de criterio que, a su juicio, ha protagonizado la dirección nacional del Partido Socialista en diversas materias de Estado.
Finalmente, el dirigente ha ironizado sobre la capacidad de análisis de quienes recibieron los informes de inteligencia en mayo de 2021, aludiendo a posibles problemas de comprensión lectora en los niveles de responsabilidad política. Con estas declaraciones, García-Page vuelve a marcar distancias con la Moncloa en un asunto de especial sensibilidad diplomática y de seguridad para el país.


