El Informe PISA 2025 registra un descenso del rendimiento educativo en España liderado por el alumnado de mayor nivel socioeconómico
El último Informe PISA 2025 ha revelado un deterioro generalizado en las competencias de lectura, matemáticas y ciencias entre los estudiantes españoles de 15 años. Según los datos publicados, el retroceso es especialmente acusado entre el alumnado perteneciente al cuarto de mayor nivel socioeconómico y cultural (ISEC), una tendencia que también se observa en el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero que en España se manifiesta con una intensidad considerablemente superior.
En la competencia de lectura, los resultados de los alumnos españoles con mayor nivel socioeconómico han descendido 33 puntos en comparación con el informe de 2022, frente a una bajada de 15,1 puntos en el grupo de alumnos más desfavorecidos. En matemáticas, el descenso para el nivel alto fue de 24,2 puntos, duplicando la caída de 10,5 puntos registrada entre los estudiantes con menos recursos. Por su parte, en ciencias, la pérdida fue de 12,6 puntos frente a los 4,5 puntos del sector con menor índice socioeconómico.
La OCDE concluye que España presenta una evolución sistemáticamente más negativa que el promedio de la organización, especialmente en lectura y matemáticas. Mientras que en otros países miembros todavía se observan mejoras o estabilidad entre el alumnado de nivel bajo o medio en ciertas áreas, en España el deterioro afecta a prácticamente todos los grupos sociales. La organización alerta sobre un debilitamiento del rendimiento en aquellos estudiantes que tradicionalmente presentaban un desempeño elevado.
A pesar del contexto general de descenso, el informe destaca que el 13% de los estudiantes españoles del cuarto inferior de nivel socioeconómico alcanza niveles de excelencia en ciencias, situándose en el cuarto superior de rendimiento. Este alumnado, considerado «académicamente resiliente» por superar las limitaciones de su entorno, representa un porcentaje ligeramente superior al 12% del promedio de la OCDE. En cuanto a la diversidad, el 20,3% de los estudiantes en España tiene origen migrante, una proporción mayor que el 16,3% de la Unión Europea. El estudio concluye que, al ajustar los datos por nivel socioeconómico, la brecha de rendimiento de este colectivo en España es menor que la media de la OCDE.
Respecto a la titularidad de los centros, los datos brutos muestran mejores resultados en la educación privada. No obstante, el informe precisa que, al descontar el efecto del origen socioeconómico y cultural del alumnado y del propio centro, la diferencia se invierte a favor de los centros públicos en España, siguiendo la tendencia de la OCDE y la Unión Europea. Este fenómeno sugiere que la ventaja inicial de la educación privada está vinculada fundamentalmente al perfil socioeconómico de las familias.
En relación con la gestión académica, España mantiene una incidencia de repetición de curso significativamente superior a la del promedio de la OCDE y de la Unión Europea, siendo más frecuente en los centros públicos. Por último, en el ámbito de las actitudes personales, el informe subraya que los estudiantes españoles presentan niveles de curiosidad y perseverancia hacia el aprendizaje de las ciencias claramente superiores a la media internacional, con valores positivos tanto en chicas como en chicos.


