Estados Unidos evalúa un «plan B» militar ante el bloqueo de Irán en el estrecho de Ormuz
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió este viernes que Washington ha comenzado a diseñar una estrategia alternativa, denominada «plan B», orientada a garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz por la vía militar en caso de que la República Islámica de Irán mantenga el bloqueo sobre esta vía marítima estratégica.
Durante su intervención, el jefe de la diplomacia estadounidense subrayó la necesidad de contar con una hoja de ruta operativa ante la posibilidad de que Teherán persista en su negativa de permitir el libre tránsito comercial. «Lo que todos esperamos es un acuerdo con Irán en el que el estrecho esté abierto y abandonen sus ambiciones nucleares. Pero también tenemos que tener un plan B», señaló Rubio, enfatizando que la situación actual compromete la seguridad de diversos actores internacionales.
Rubio alertó sobre el escenario en el que Irán decida mantener el cierre del paso marítimo de manera indefinida, incluyendo la amenaza de hundir embarcaciones que no sigan sus directrices. Ante esta eventualidad, el secretario de Estado manifestó que «alguien tendrá que hacer algo al respecto», apelando a la responsabilidad de las naciones cuyos intereses comerciales y energéticos dependen directamente de esta ruta.
En cuanto a la ejecución de este plan, el Departamento de Estado indicó una preferencia por la actuación multilateral. Aunque Rubio evitó confirmar si la operación se encuadraría formalmente bajo el mando de la OTAN, sí puntualizó que varios estados miembros de la alianza han mostrado disposición para contribuir. «Estados Unidos podría hacerlo de forma unilateral, pero hay países que han expresado interés en participar en algo así, y creo que deberíamos aceptárselo», declaró ante los medios.
El secretario también hizo referencia a las propuestas de seguridad ya existentes, como la iniciativa franco-británica que contempla el envío de cazaminas para limpiar la zona una vez cesen las hostilidades. Sin embargo, Rubio calificó este mecanismo como incompleto, al no prever un escenario donde el conflicto siga activo. «Tenemos un plan para cuando deje de haber disparos. Lo que digo es que necesitamos un plan B por si alguien sigue disparando», argumentó.
Finalmente, la administración estadounidense reiteró que la estabilidad del estrecho de Ormuz es una prioridad de seguridad global. Según la delegación de Washington, la afectación económica derivada de un bloqueo prolongado impactaría con mayor severidad a otros países aliados y socios comerciales que a los propios Estados Unidos, lo que justifica la urgencia de coordinar una respuesta de defensa ante el desafío iraní.


