Gabriel Rufián se postula para liderar un frente amplio de izquierdas ante la reorganización del espacio plurinacional
El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha manifestado su disposición a encabezar una candidatura de «frente amplio» con el objetivo de impulsar la unidad de las fuerzas de izquierda. Esta propuesta surge tras los resultados de las recientes elecciones andaluzas del 17-M, donde la izquierda estatal experimentó un retroceso frente al avance de formaciones de arraigo territorial, y ha generado un intenso debate entre los socios de la actual coalición de Gobierno y otras fuerzas del espacio plurinacional.
La iniciativa de Rufián ha sido recibida con matices diversos dentro del arco parlamentario. Mientras sectores de Sumar y Podemos valoran el movimiento como un paso hacia la consolidación de un proyecto viable, formaciones como Izquierda Unida (IU) y los Comuns han solicitado al dirigente republicano que aclare el alcance real de su propuesta y concrete si cuenta con el aval orgánico de su formación, ERC, que históricamente se ha mantenido al margen de alianzas electorales con partidos de ámbito estatal.
Desde Izquierda Unida, el portavoz parlamentario Enrique Santiago ha expresado reticencias, advirtiendo sobre el riesgo de los «hiperliderazgos» y los «egos desmesurados». Santiago ha señalado que, por el momento, no perciben un «proyecto estatal de país» en la propuesta de Rufián. En la misma línea, el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, ha subrayado que su organización prioriza la negociación entre estructuras políticas y no entre individualidades, defendiendo un modelo federal que evite la fragmentación del voto de izquierda.
Por su parte, los Comuns han instado a Rufián a convocar una reunión técnica para detallar los términos de este posible frente unitario. Jéssica Albiach, presidenta de la formación en el Parlament, ha cuestionado si el movimiento supone una autonomía política respecto a la dirección de ERC, dada la tradicional resistencia de las siglas republicanas a este tipo de confluencias. No obstante, figuras como Ada Colau han calificado de positiva la predisposición al diálogo, incidiendo en la necesidad de sentarse a concretar fórmulas donde «no sobre nadie».
Podemos ha mantenido una postura de prudencia institucional, aunque no cierra la puerta a explorar fórmulas de colaboración. La secretaria general, Ione Belarra, y el coportavoz Pablo Fernández han apelado al respeto por los tiempos internos de ERC, si bien el partido ha mostrado sintonía previa con Rufián, llegando a plantearse la posibilidad de un tándem electoral con la exministra Irene Montero, con quien el portavoz republicano compartió actos recientemente en Barcelona.
En el sector de Sumar, las valoraciones han sido mayoritariamente favorables. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, y el diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, han tildado la maniobra de «paso valiente» y necesario para construir una alternativa sólida frente a los bloques de derecha. Asimismo, el exministro Alberto Garzón ha respaldado la idoneidad de Rufián como un activo electoral clave que podría facilitar la unidad de acción en el futuro mapa político español.
Este movimiento de Rufián se produce en un contexto de redefinición de la izquierda tras el escenario andaluz, donde el estancamiento de las marcas estatales ha acelerado el debate sobre la necesidad de nuevos liderazgos que integren la sensibilidad soberanista y plurinacional en una plataforma común de cara a las próximas citas electorales generales.


