Seguridad Nacional advierte sobre el riesgo de infiltración extremista en los flujos migratorios del Sahel
El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ha alertado, en su reciente informe anual con datos correspondientes a 2025, sobre la posible llegada de individuos vinculados al terrorismo yihadista a través de las rutas de inmigración irregular hacia España. El documento vincula directamente la inestabilidad política y la proliferación de grupos armados en la franja del Sahel con el incremento de los desplazamientos forzosos y la vulnerabilidad de las fronteras europeas.
Esta advertencia institucional ha cobrado especial relevancia tras los sucesos ocurridos el pasado 30 de julio en la frontera de Ceuta. Según estimaciones del Ministerio del Interior, la ciudad autónoma registró la entrada de aproximadamente 72.000 personas en un episodio de presión migratoria sin precedentes que desbordó las capacidades operativas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
En este contexto, agentes de la Guardia Civil han iniciado el seguimiento de varios individuos que cruzaron la frontera desde Marruecos y sobre los que existen sospechas de vínculos con el extremismo islamista. Fuentes del instituto armado confirman que estos sujetos habrían aprovechado el colapso de la valla fronteriza para acceder al territorio nacional sin ser detectados en los controles iniciales. Además de las sospechas de radicalismo, se investiga la relación de algunos de estos migrantes con delitos graves cometidos durante su estancia.
A pesar de que el Gobierno ha manifestado que la mayoría de las personas que participaron en la entrada masiva han regresado a sus países de origen, fuentes policiales sobre el terreno calculan que todavía permanecen en la zona más de 6.000 personas. Esta situación ha derivado en un repunte de incidentes de inseguridad en los barrios periféricos de Ceuta, donde se han reportado episodios de violencia, incluyendo tiroteos y agresiones.
El informe de Seguridad Nacional subraya que la situación en países como Mali y Níger es «preocupante» para la gestión de fronteras. El análisis técnico advierte sobre la posible filtración de antiguos combatientes en los flujos de refugiados, aunque matiza que, en muchos casos, la pertenencia a grupos yihadistas en el Sahel responde a necesidades de subsistencia o reclutamientos forzosos más que a una convicción ideológica profunda.
Ante el desbordamiento de los servicios de inteligencia y de seguridad, que deben compaginar la vigilancia con los trámites administrativos de acogida y protección internacional, el Ministerio del Interior anunció el despliegue de unidades adicionales de antidisturbios. Esta medida busca prevenir nuevas entradas masivas que están siendo convocadas a través de redes sociales y mitigar la brecha de seguridad detectada en el perímetro fronterizo.
Como líneas estratégicas a seguir, el DSN propone reforzar la cooperación con los países de origen y tránsito, tales como Mauritania, Senegal y Gambia, y potenciar el control integral de las fronteras. El informe concluye que la instrumentalización de estos flujos por parte de actores externos o entidades criminales constituye uno de los principales retos para la seguridad nacional en el corto y medio plazo.


