Trump vincula la continuidad del comercio exterior a una rebaja de tipos por parte de la Reserva Federal
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha solicitado formalmente a la Reserva Federal (Fed) una reducción de los tipos de interés, condicionando la actividad comercial con los países con los que la nación mantiene un déficit a esta flexibilización monetaria. La advertencia del mandatario se produce tras la difusión de los últimos datos del mercado laboral, que reflejaron la creación de 162.000 nuevos empleos, una cifra que supera significativamente las expectativas de los analistas económicos.
A través de una comunicación oficial, el jefe del Ejecutivo estadounidense instó al banco central a situar las tasas de referencia en los niveles más bajos del mundo, argumentando que la solidez del crédito nacional justifica dicha medida. Trump calificó de «increíbles» los datos de empleo y aseguró que el cese del comercio con socios deficitarios sería una herramienta más eficaz que la imposición de aranceles, amparándose en su interpretación de la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre facultades comerciales del Ejecutivo.
El foco de la presión presidencial se centra en Kevin Warsh, actual presidente de la Reserva Federal, a quien el mandatario ha instado a actuar con celeridad antes de la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), programada para el 16 de septiembre. Hasta la fecha, Warsh ha mantenido una postura de prudencia, señalando que no se descartan nuevas subidas de tipos si los indicadores de inflación no convergen hacia los objetivos establecidos por la institución.
La coyuntura económica de Estados Unidos presenta desafíos técnicos para el organismo emisor. El Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró julio en el 3,4% interanual, mientras que el índice de precios de gasto en consumo personal (PCE), el indicador de referencia para la Fed, se mantuvo estable en el 3,7%. Este escenario inflacionario se ve agravado por factores geopolíticos, específicamente por la continuidad del conflicto bélico en Irán, que añade incertidumbre a la estabilidad de los mercados.
La renovada ofensiva de la Casa Blanca sobre el «guardián del dólar» marca el fin de un breve periodo de distensión tras el nombramiento de Warsh hace escasos meses. La insistencia del mandatario en intervenir en la hoja de ruta de la política monetaria plantea un nuevo desafío a la independencia institucional de la Reserva Federal, en un momento en que el mercado laboral muestra una fortaleza superior a la ralentización prevista para el segundo semestre del año.


